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Tuesday, December 01, 2009

SOBRE EL BARCELONA- REAL MADRID

El domingo pasado, como ocurre dos veces al año, este país se paralizó por el partido entre los dos equipos más importantes de la liga. Independientemente del resultado final, del laser en la cara de Cristiano Ronaldo o el posible penalti que a mi gusto no existió, el partido puso de relieve dos formas de hacer un equipo de futbol. La primera correspondería a un capitalismo pre-neoliberal en el que se invierte en los valores locales y, si acaso, se busca refuerzos extranjeros puntuales que puedan aportar con su gran talento más espectacularidad y efectividad al equipo. Ronaldhiño fue en su día esa inversión concreta, así como actualmente lo es Ibrahimovic. Por lo demás, 7 de los 11 jugadores que saltaron al campo vienen de la cantera y varios de los substitutos también han salido de ahí. El resto de jugadores no canteranos que participaron en el encuentro (Abidal, Keita, Touré Yaya, Dani Alves), a excepción de Henry, son grandes refuerzos que dan gran solidez defensiva, pero de ninguna manera se puede hablar de ellos como desembolsos multimillonarios. Las ventajas que se consiguen con este sistema son las de tener un grupo comprometido con los valores de la entidad y, como inversión resulta bastante rentable ya que, si deciden irse a otro equipo el beneficio que produce ese jugador, comparado con su precio de compra y formación, resulta verdaderamente cuantioso. El problema de este sistema es que requiere tiempo y dinero conformar estas escuelas de futbol y que pueden pasar varios años sin que su manutención se traduzca en títulos para el equipo o también puede ocurrir que en toda una generación no surja jugadores suficientemente buenos para estar en el primer equipo por lo que se tengan que vender a una temprana edad a otros equipos sin sacar todo el beneficio que se pudiera esperar. Por supuesto, para que este sistema funcione se requiere una continuidad en esas políticas independientemente de quien sea el presidente del club. Pese a lo desagradable del personaje, hay que reconocer que Laporta le ha vuelto a dar al equipo la solidez institucional que se había perdido en los últimos años de Nuñez y durante el nefasto mandato de Gaspart.
Frente a este sistema, nos encontramos, en el caso del Real Madrid, con un modelo completamente neoliberal. En ese sentido, Florentino Pérez viene a ser el presidente de un club de fútbol que mejor representa nuestra época. Este modelo da igual importancia al aspecto económico como al deportivo. No sólo se trata de ganar títulos sino de hacer caja mediante ventas de entradas, camisetas, gorras, derechos de imagen etc… Para ello no sólo se necesitan jugadores, sino íconos publicitarios, modelos de gran belleza. En ese esquema la cantera no tiene ninguna importancia, ya que no puede proveer ese tipo de jugadores. Prueba de ello es que sólo un jugador del Real Madrid es un ex canterano, titular y galáctico. El resto son dos jugadores suplentes en el ocaso de sus carreras y un jugador de 25 años que todavía está esperando su oportunidad. Cuando mucho, un canterano podrá volver a su equipo tras haber pasado un exilio de varios años en los que haya demostrado que no sólo es un buen jugador sino que también tiene ese aura de galáctico o, en el caso de Granero, por la necesidad del club de tener un sustituto que cubra al titular de su puesto. Teniendo los medios, como las multinacionales los tienen en la vida real, se puede desestabilizar equipos contrarios mediante la publicación de bulos en medios afines o lanzar opas hostiles en forma de pagos de cláusulas de recisión con tal de hacerse con esos jugadores espectaculares que dotarán de gran belleza el juego del equipo y le darán también mucho dinero. Además la compra de cada uno de estos jugadores se reviste de elementos mesiánicos y se escenifica teatralmente en un estadio abarrotado ansioso de solo ver al futuro salvador. La gran ventaja de este sistema es que le permite al presidente romper con todo lo anterior y crear, en muy poco tiempo, un gran equipo de futbol. En ese sentido, responde a la inmediatez de nuestra era. El gran inconveniente de esta política es que requiere de desembolsos multimillonarios y, más importante aún, como el futbol es un juego de equipo, resulta bastante difícil dirigir tantas veleidades juntas a la vez. Prueba de ello es que sólo un entrenador ha podido hacerlo hasta la fecha y éste fue despedido –pese a ganar la liga- por Florentino Pérez. Quizá no tenía el suficiente glamour para dirigir a ese equipo. El caso es que una vez que se fue Vicente del Bosque y se llenó de gallitos el gallinero, el proyecto se fue a pique. Por supuesto, este modelo no es viable si no se aplica una política económica eficaz y transparente como lo ha hecho el actual presidente del Real Madrid desde su primer mandato.
Ahora bien, los dos modelos son modelos perfectamente válidos de hacer negocios. En lo personal, pese a lo desagradable que me resulta Laporta por emplear mediáticamente los éxitos del club en su precampaña político-independentista debo decir que prefiero ese modelo, pese a no tener simpatías por el Barcelona. Prefiero que gane la cantera a la cartera. Pero también me gusta que los equipo poderosos caigan frente a los débiles y deseo fervientemente que, así como el Real Madrid cayó frente al Alcorcón en la Copa, pierda el Barcelona contra mis potros de Hierro del Atlante. ¡VIVA EL ATLANTE!