Tuesday, June 20, 2017

ELOGIO DE LA SERPIENTE

Muchos me odian. Querrían volver a un pasado que sólo es idílico en sus cabezas. Y, sin embargo, yo los liberé o al menos eso intenté. Me odian porque les han vendido un cuento en el que todo era dicha, amor y armonía a condición de someterse al amo y retribuirlo de la mejor manera posible. A mayor agrado del amo mejor trato del esclavo. Dicha competitividad fomentada interesadamente provocó, años más tarde, que un hermano matara a otro. Sin embargo, yo recuerdo esa tierra de maná y leche quemada de manera distinta. Todo era mansedumbre y miedo. Ninguno de aquellos seres que habitaban aquellos lares se consideraba digno de vivir per se; de tal manera que si el amo lo hubiese dispuesto ellos habrían inclinado su cerviz gozosos de ser elegidos para el sacrificio. No faltó, más adelante, un fanático que colocara a su propio hijo en el ara para ejecutarlo con su propia mano. Afortunadamente, el patrón tuvo un gesto misericordioso en aquella piedra y paró el brazo ejecutor del infanticida. Como dije, la única labor de los siervos era la de obedecer y creían que en eso consistía la felicidad. Lo peor es que, pasado el tiempo, persiste esa mentalidad zombie. Véase sino los militares aferrados a sus cadenas de mando. 
Todos me odian. Me llaman reptil y dicen que deberían haberme pisoteado en el fango. Incluso han hecho estatuas en las que una mujer me aplasta con su pie la cabeza inmisericordemente; ellos que proclaman el amor como máxima virtud. Y lo que es más. No los recuerdo tan afligidos cuando les di las llaves de sus grilletes. Por un breve momento se sintieron dueños de su destino, lo cual los llenó de esperanza hasta que el peso de la culpa heredada les hizo dar marcha atrás. Para animarlos a su liberación, tuve que estudiarlos con atención. Estaba claro que una rebelión en la granja sólo era posible en la cabeza de un autor de ciencia ficción. En el mundo real se necesitan humanos para encabezar una revolución. La mía empezó de la mano de una mujer a la que conocí desde su nacimiento. Supe desde el primer momento que ella sería mi aliada. Era más joven y curiosa que su padre. Tenía ese brillo interrogante en la mirada en busca de más respuestas y estaba claro que Adán era incapaz de satisfacerla. En realidad, apenas tuve que convencerla de nada. Ella misma ya estaba llegando a las mismas conclusiones que yo. Pero convencer a Adán de las ventajas del estudio sería algo más complejo. Había que apelar a su ambición. “Sabrás distinguir el bien del mal. Serás Dios” fueron las últimas palabras de ella para implicarlo en el motín. Ávido de poder, no dudo en masticar el fruto que ella le ofrecía. Inmediatamente se presentó el amo, inquirió y Adán, que había perdido su temporal aplomó acuso a Eva. Ella, no más valiente, me acuso a mí y así quedé maldito y desterrado para siempre. Supongo que me lo merezco por haber confiado en ellos, al igual que ellos se merecen el seguir siendo esclavos aunque el amo haya cambiado de nombre y forma a través de los siglos. Otros han intentado con el tiempo su propia rebelión, pero siempre han terminado derrotados. El caso más célebre fue el de un familiar del cacique que les enseñó a los humanos a curarse sus heridas y proveerse de calor en la intemperie, pero ese reformista que quería cambiar las cosas desde dentro, acabó atado a una piedra vigilado eternamente por un buitre deseoso de comerle el higado. Visto de esa manera, a mí no me fue tan mal, supongo. Las rebeliones sí han aportado cambios parciales, pero mi conclusion, al cabo de todos estos años de observación es que todos los levantiscos acaba o muertos o vendiéndose a los nuevos patrones que, en la actualidad, tienen la forma de un trozo de plástico rectangular y dorado. 

Monday, March 20, 2017

Prohibido quejarse por nimiedades

Voy a dejar de quejarme durante un mes.  Según sugieren un par de jóvenes en un artículo que leí, eso mejorará mi visión de la vida demostrándome cuán feliz soy en realidad y, quizá me muestre las personas tóxicas y negativas que hay a mi alrededor. Quizá la primera conclusión que saque con este experimento es que yo soy una persona tóxica, aunque para eso no necesito estar un mes sin quejarme; ya lo sé. En cualquier caso, para alguien como yo que considera que la vida es absurda en sí misma, no creo que este experimento me vaya a aportar nada. Pese a lo anterior, en la actualidad, considero que el hecho de haber nacido es una gran fortuna en si; un chiripazo, y ya solo por eso hay que intentar ser feliz, por más que nos compliquemos la vida nosotros mismos y los demás. Enfin, hoy a las 22:53 del 20 de marzo de 2017, nueve horas y media después de haber empezado la primavera comienzo mi campaña anti quejas gratuitas. Ya les iré contando.

21/3/2017
Se ha cumplido el primer día sin quejas superfluas. Es muy fácil cuando no tienes a tu jefe encima. El tiempo, eso sí, parece estirarse se vuelve largo, pero plácido al mismo tiempo. Mañana empieza la verdadera prueba de fuego. 

Friday, March 10, 2017

COMUNICADO A LA POBLACIÓN GENERAL


Madrid a 20 de noviembre 2112
Un año más, las historias bíblicas son pretexto para vándalos y seres sin escrúpulos que organizan todo tipo de desmanes para celebrar el nacimiento de un ser mitológico. Por ello, tal y como prometió este gobierno durante su campaña electoral, se ha decidido a tomar medidas con el fin de evitar las tradicionales desgracias ocasionadas en estas fechas y en aras de salvaguardar la salud mental y física de los ciudadanos:
1)     La ciudad quedará dividida en cuatro cuadrantes. Los habitantes de cada sección tendrán el derecho y la obligación de hacer sus compras en el fin de semana señalado por el gobierno  durante el mes decembrino. El que no haga acto de presencia en los centros comerciales en las fechas señaladas será consignado a las autoridades bajo el cargo de sabotaje a la economía local.

2)      El estrés que produce la difícil elección de regalos para los parientes quedará mitigado de la siguiente manera. Todos los centros comerciales pondrán a disposición de sus clientes cestas con regalos variopintos para todas las edades. Los obsequios que no le hagan falta siempre podrán ser empleados para regalo a otros familiares, mas no se podrán canjear. El kit de regalos conlleva, entre otras cosas inútiles, pistolas y municiones para los adultos; videojuegos, porros y alcohol para los adolescentes y jóvenes y muñecas y balones para los niños. En  conjunto cuesta 500 euros, pero si alguien quiere dejar más dinero tendrá todo el derecho y facilidades para hacerlo.

3)      Con el fin de evitar intoxicaciones de ingesta o etílicas, el menú de las cenas de  noche buena y noche vieja estará compuesto de: 1 langostino, 1 croqueta y un trozo de cordero, así como 1 mazapan ò un polvorón. Las bebidas, con el fin de evitar borracheras que deriven en pleitos y golpes, serán agua y una copa de vino. Para el menú de noche vieja se incluye una copa de cava pero se prohíbe terminantemente, reproducir el absurdo ritual de las uvas que tan solo ha producido, en los últimos años, muertes por asfixia.

4)      Cada ciudadano deberá cenar con sus propios familiares de sangre quedando de esta forma prohibida la asistencia a dichas reuniones de cuñados. Los nietos se repartirán equitativamente entre las casas de los padres de ella un año y, al siguiente en la casa de los padres de él. Quedan terminantemente prohibidas las fiestas de año nuevo que, como señalan todos los estudios, fomentan las infidelidades y rupturas matrimoniales.

5)      Quedan prohibidas las conversaciones sobre política, futbol y sexo durante las cenas antes mencionadas. Se podrá y deberá hablar del tiempo, del arte deconstructural y de la gastronomía nacional. Cualquier comentario hiriente que rebase los límites de la santa corrección política será castigado con penas de 2 a 10 años de cárcel, dependiendo de la gravedad del comentario. Igualmente se prohíbe emplear los belenes y demás adornos navideños como armas arrojadizas y fumar cigarros de tabaco será penalizado con el destierro eterno.

 El funcionamiento de farmacias, hospitales y medios de transporte quedará salvaguardado por miembros del ejército que no dudaran en ejecutar a los trabajadores alborotadores que pretendan reducir la sacrosanta productividad.


Debido a los bajos índices de participación, el culto en las iglesias, incluída la misa de gallo, sólo permanecerá abierto todos los días en las horas habituales.  

Sunday, March 05, 2017

VIAJE AL DESIERTO I

Fui un desastre como esposo:  vicioso e incapaz de procrear un hijo. Cuando digo vicioso no me refiero al sexo; nunca fui infiel. Pero el juego y el alcohol siempre me dominaron. Al final he podido controlarlos ambos. Lo cual no me impide gastar 10 euros semanales en apuestas del estado y, cuando algún colega se presta, cogerme una buena borrachera. Es en esas ocasiones cuando me doy cuenta de lo mucho que me odio. En realidad nunca debí casarme. Tan solo aporté dolor a Estela. Claro que no era mi intención. Yo la amaba y creía en esas chorradas del amor regenerador. Pero lo cierto es que la gente no cambia salvo cuando le ve las orejas al lobo como le pasó a mi padre tras su infarto que dejó de fumar tras 50 años.
Me ducho, me subo a mi coche y voy  a la oficina. Ahí empieza el infierno de cada día. Al principio es más bien agradable. Llego de los primeros, me sirvo una taza de café juego una partida de solitario y empiezo las llamadas. Durante las conversaciones, y para no aburrirme oyendo hilos musicales, voy jugando una partida de ajedrez cuando el jefe no está presente. Muchas veces también juego mientras oigo a los imbéciles de mis clientes. Prefiero el hilo musical. Al menos este no dice necedades. Tan sólo busca infructuosamente sentirme bien en ese espacio muerto que va de la recepcionista al jefe o jefa de marketing. Para ganarme medianamente bien mi sueldo tengo que hacer una  media de cien a ciento cincuenta llamadas al día. Ciento cincuenta repeticiones de la misma frase, ciento cincuenta chistes reducidos a uno sólo. Ciento cincuenta humillaciones para conseguir una oportunidad, pero eso no es lo peor. Esa es la mierda de baja estofa. Mi tormento queridos lectores empieza cuando llega una rata de origen austral que a sus cincuenta y cinco años se sigue creyendo joven. También cree que nadie se entera de sus teje manejes y que es el más listo de todos. Mis mejores sueños  son aquellos en los que lo machaco a puñetazos y no cansado de ello, me arrodillo sobre su sanguinolento cuerpo para arrancarle de una mordida a oreja. Cuando vuelvo a levantar mi cabeza, mi cuerpo entero y especialmente mi cara están bañados de sangre. Se trata de un acto purificador, un sacrificio propiciatorio en el que yo soy el sacerdote supremo. Finalmente, me levantó. Mi cara se ilumina en esas ensoñaciones, según me comentó una compañero que nunca supo en qué estaba pensado gracias a Dios.
En este momento estoy en la oficina haciéndome el pendejo. Hago como que trabajo para que mis jefes hagan como que me pagan. Obviamente no se trata de un ejercicio llevado hasta el último extremo en ninguno de los dos casos. Algo trabajo y algo me pagan. El acuerdo sería  de lo más satisfactorio si ambas partes nos conformáramos con esos mínimos, pero no podemos. La empresa necesita más para salir adelante al igual que yo. ¿Qué es lo que impide entonces que lleguemos a un acuerdo pro productividad? La desconfianza mutua supongo. El asco de conocernos desde hace 15 años. Llegará el día en que yo me canse y largue a otro lugar donde ciertamente cobraré más pero perderé ciertas licencias de facto que tengo ahora. También pudiera pasar que se hartaran de mí y me echaran a la puta calle. En cualquiera de los dos casos cambiaría mis patrones por simple deseo de supervivencia. Vivo aletargado en la convicción de que mi vida es inútil y nada de lo que haga le dará ese sentido perdido. En efecto, veinte años atrás tenía trazado el rumbo a seguir. Volverme maestro universitario para ganarme la vida y escribir mis relatos. El resto de mis grandilocuentes proyectos se completaba con viajar alrededor del mundo. De todas estas quimeras solo el viajar perdura. Hace 10 años que no tecleo texto alguno de ficción. La última vez fue una novela negra acerca de un alcohólico que veía los asesinatos de sus amigos, pero no recordaba con certeza como habían ocurrido los hechos salvo por pequeños flashazos que lo conducían a la solución a modo de hilos de Ariadna, para acabar descubriendo que él los había matado.
He seguido viajando a pesar de mi maltrecha economía, después del divorcio. Afortunadamente sigo gozando de la soledad en esas ocasiones. Y además el hecho de ya no deber fidelidad a nadie me permite conocer los encantos de cada país.

No obstante, las vacaciones para las que ahorro hasta el último centavo, tan solo son un remanso de paz en mi  absurda vida. Ha llegado el momento de no tener miedo a perderlo todo. Me voy al desierto. Me iré al desierto durante un mes. A un oasis y buscaré estar conmigo mismo. Nunca consigo estar solo así me encuentre en una habitación vacía. Tengo que hacer algo para no angustiarme. Ahora bien qué conseguiré con este viaje no lo sé, pero tengo que hacerlo.      

Friday, March 03, 2017

BAJO EL OJO DE LA BALA

Desde joven siempre me interesé en la política de mi país, a diferencia de mis amigos, que sólo querían hacer negocios o ser escritores, pintores y no sé qué otras mamadas. Mi carrera política fue meteórica y fructífera; de secretario técnico pasé en dos años a Subsecretario y, hace tres años, gracias a la elección de mi padrino como Presidente de la República de las Bananas, yo fui nombrado ministro del Interior, ¡con tan sólo 27 años de edad!
Sin embargo, el día del tercer informe presidencial, los militares dieron un golpe de Estado, asesinaron a los principales miembros del Gobierno civil y arrestaron a los burócratas de mayor y menor importancia. En menos de una hora controlaban la compañía de luz, agua, teléfonos, el aeropuerto internacional y la fuente de recursos más importante del país: la plantación y reserva nacional de plátanos.

Tuesday, February 28, 2017

CUENTO DICKENSIANO

Entré en la mansión  a través de una pequeña ventana a nivel de suelo, que aportaba una luz espectral al sótano del señor. Desafortunadamente la ventana se encontraba a más de 2 metros del suelo, por lo que tuve que emplear las baldas de una estantería a modo de escalera para llegar hasta abajo. Cometí la imprudencia de descender por la parte central de la estantería, en lugar de aprovechar ambos lados de la esquina para hacer un contrapeso. Iba a medio camino cuando sentí que el mueble se venía hacia mí. Afortunadamente, con mis 17 años de edad era bastante ágil y, antes de quedar sepultado bajo el peso de la estructura, di un salto felino para caer de pie, convenientemente, en una mesa de trabajo.
Sin embargo, las ollas y demás enseres culinarios alertaron a los moradores de la casa. Cuando volteé la cara, distinguí a escasos metros al mayordomo. Nuevamente brinqué y me encontré de frente, como por arte de magia, con una puerta que conducía a unas escaleras. Subí 3 pisos raudo y veloz siempre perseguido por el incansable sirviente. Cuando llegué al último piso, abrí la primera puerta a mi alcance que resultó ser la de la biblioteca. Curiosamente tenía una mesa de billar en el centro y a los lados muebles lleno libros que se veían a través de puertas enrejadas. Solo la pared del fondo estaba desnuda y en su centro se encontraba una ventana circular. Del lado derecho, también había una pequeña mesa con una lamparita encendida y, al lado, un sofá individual donde estaba sentado una persona vestida con una bata y que, al tiempo que leía, fumaba una pipa. Pareció no advertir mi presencia, pero cuando el mayordomo abrió la puerta, decidí no  arriesgar y correr a la ventana por el lado izquierdo.  Del otro lado del cristal, se distinguían las ramas de un árbol que, si lograba alcanzar; me permitiría descender al jardín con facilidad y recuperar la libertad. El mayordomo creyó que me tenía rodeado por lo que se detuvo un momento para recuperar el aliento, mientras veía como me acercaba a la ventana y la abría. Iba a saltar cuando, por pura intuición, me di cuenta de que me convenía más entregarme y aceptar mi castigo por muy desagradable que éste pudiese ser.

Thursday, February 23, 2017

DESDE MI OFICINA

Todos los días veo, desde mi ventana, las naves vacías del otro lado de la calle. Efecto de la crisis de los ricos que, como siempre, acabamos pagando los pobres. Veo el bareto de enfrente cuyo dueño tuvo que despedir a las rumanas de buen ver que tanto animaban a la clientela masculina. El puticlub de la izquierda ni siquiera se puede permitir unos neones en condiciones. La mitad de las letras nunca se iluminan. Menos mal que el nombre sólo consta de 4 letras. Unas calles más abajo se encuentra el centro empresarial de una poderosa empresa eléctrica,  hacia la espalda de la nave están los almacenes del gigante de la venta en internet, mientras que a un kilometro de distancia, camino hacia el otro pueblo está la cementera más poderosa del mundo y una empresa que construye toda clase de infraestructuras de enorme dimensiones; especialmente refinerías. Este es el escenario donde se desarrolla una tercera parte de mi vida. Lo único que me recuerda que existe un mundo más allá de esta selva de concreto son dos árboles mustios. Uno de ellos tienes unas hojas permanentemente cafés, pero no como si se tratara de un bello follaje otoñal, sino más bien dan una sensación de asco. En el otro árbol penden unas vainas que, en primavera desprenden unas bolitas que ensucian todo coche que se coloque debajo.  Lo único que me recuerda que existe la belleza en este mundo consiste en el cielo azul y despejado. Lástima que mi ventana no dé al oeste. Podría ver los atardeceres en invierno. Siempre me han llamado la atención. Quizá fue mi abuela quien me transmitió ese gusto. De pequeño recuerdo que una de sus diversiones, en Tequesquitengo, consistía en sentarse al borde la laguna y mirar al frente al caer el sol. Poco a poco, el firmamento se convertía en la paleta más variada que pudiera tener cualquier pintor. Predominaban los violetas y amarillos en un principio. Pero conforme pasaban los minutos el cielo se enrojecía por momentos como si un ángel se hubiese cortado la mano y sus gotas de sangre cayesen de las nubes.

                Afortunadamente, mi horario me permite salir de la oficina, cuando aún hay luz de día. Las pocas veces que he tenido que regresar a casa de noche, me he encontrado con un paraje hostil y abandonado en el que esperas que surja de entre las sombras un ladrón a cada paso; especialmente de alguna de las naves abandonadas. En cambio durante el día, fantaseo con la idea de saltar la valla y explorar esa zona en busca de tesoros ocultos. Me recuerda el descampado de en frente de mi casa. También me recuerda un edificio en construcción cuya obra estuvo parada durante años y al cual era bastante fácil acceder. De hecho más de una vez mi hermano y yo entramos a jugar en ese lugar pese al peligro que representaba encontrar en un décimo piso sin ninguna pared o barrera que pudiese impedir tu caída si esta se daba. Las alturas también me recuerdan aquellas noches en que Alejandro, su hermano Germán y yo, nos dedicábamos a lanzar globos de agua desde una duodécima planta a los escasos coches que pasaban. Afortunadamente nuestra puntería era pésima.
Los camiones y coches que pasan a toda velocidad rompen mi nostálgica evocación de mi infancia y me recuerdan que estoy encerrado en un espacio diminuto para malgastar unas horas de mi vida por un mísero salario. 

Tuesday, February 21, 2017

TIEMPO PRESTADO

Sabía que si volvía a beber moriría. Había conseguido con la ayuda de su ex esposa, aguantar todo un año sin probar siquiera una sola gota de alcohol. Antes, con tan sólo una cerveza se abría la garganta sin fondo que podía prolongar durante días la borrachera. Neto se encontraba en un dilema. Él, que en el último año buscaba en sus recorridos más cotidianos hacia el trabajo evitar las calles con tabernas porque, pese a ir en el coche, no podía sustraerse a sus encantos a la hora que fuera, tenía que tomar una decisión. Esa tarde se presentaba tenebrosa  ya que sus propios compañeros de oficina, sabedores de su problema con el alcohol, habían decidido organizarle una celebración por lo bien que se estaba portando. Sabía él que en esa fiesta correría el alcohol y por lo mismo, por el miedo que esto le producía, había pensado en no asistir. Empero, él no quería incomodar a sus compañeros haciéndoles el feo de no ir. Tampoco quería llevar a Cristina como apoyo, ya que le daba vergüenza presentarla en público por su gran ignorancia, así como por su excesiva frivolidad. De hecho, esa opción era impracticable porque no faltarían las lenguas malediciosas que dijeran que era ella quien lo mantenía a raya porque Neto era un mandilón, y eso sí que no podía soportarlo. Por otra parte, siempre le había costado decir no y de esa forma se había metido en numerosos problemas desde pequeño.
Todo había comenzado en Viena, años atrás. En aquella época, Neto era un joven diplomático que, pese a su corta edad, ya ejercía de Cónsul. Su esposa, Cristina, no lo había querido acompañar en el primer año de su estadía en Centroeuropa porque esperaba a su primer hijo y argumentaba que el desconocimiento del idioma podría ser una barrera  en caso de necesitar cualquier ayuda. Era un pretexto y Neto lo sabía, porque él dominaba el inglés, el alemán y el francés perfectamente. Sin embargo, conocía también a Cristina y sabía que ella, por más que repelara de su  propio país y ensalzara las virtudes de los del primer mundo cuando iban de vacaciones, no abandonaría jamás su tierra a la que paradójicamente consideraba el mejor sitio para vivir, sobre todo si se tenía dinero, como esperaba que Neto consiguiera en pocos años. Ella creía firmemente que él, tras engalanar su currículum con algunos puestos en diversos países, volvería para meterse de lleno en la grilla y conseguiría, por lo menos, un escaño de diputado con lo que podrían empezar a llevar el nivel de vida que les correspondía como gente “decente” que eran y empezar a chupar del erario público, como lo hacían todos. Eso sin contar, que, desde esa plataforma, podría conocer a importantes personas con las que luego hacer negocios o, ya de perdida, sacar jugosas comisiones en concepto de corruptelas. Sin embargo, Cristina no sabía que Neto despreciaba desde el fondo de su alma todo ese mundo y que de ninguna manera deseaba estar en un cargo en el que fuera el centro de atención de todo el mundo; quería desempeñar un discreto puesto secundario. Él amaba su trabajo y su mayor aspiración, en sus sueños, era ocupar el puesto de embajador ante la ONU. Sin embargo,  pese a que por sus conocimientos, capacidades y contactos, ese sueño era difícil pero realizable, lo cierto era que tenía tan pobre imagen de sí mismo que no se consideraba capaz de ello. Todo lo bueno que le había ocurrido en sus treinta y tantos años de vida, incluso su matrimonio, era siempre, desde su perspectiva, un exceso generoso de la vida para con él. Nunca se merecía las cosas buenas a diferencia de las malas, que siempre eran producto de sus errores y meteduras de pata. Le gustaba atormentarse mentalmente de vez en cuando.

Sunday, February 19, 2017

VACACIONES

Cierro los ojos y mezo mis cabellos. El mundo desaparece. Al menos eso quisiera. Desfilan ante mi callejuelas escondidas  a las que se accede entre portales, mientras una fina lluvia traiciona el estereotipo veraniego de Praga. Brujas de puentes y encantos, soledades empedradas que devuelven la paz, mientras a pocos pasos manadas de Canons y Nikons buscan atrapar el ahora cuando ya es ayer. La ansiedad por vivir y ver es insoportable. Disponemos de treinta días de libertad antes de volver al redil y queremos abarcar la belleza del mundo, pues sabemos que difícilmente volveremos a tener esa oportunidad. Sí, a lo lejos está la tierra prometida en la que ya no tendremos que madrugar, ni agachar la cabeza y mucho menos convertirnos en robots durante 8 horas al día, los afortunados. Un lugar donde ya no habrá que mantener nuestro futuro y podremos volver a iniciar como cuando éramos novios. Mas se trata de un engaño; un falso oasis en el desierto de nuestra mediocridad. El lugar existe aún, es cierto, pero cuando lleguemos a él estaremos débiles y ya no tendremos medios. Es la zanahoria que nos ponen frente a nuestros ojos para evitar que renunciemos a todo. Solo queda un refugio. Tus labios.

Saturday, February 18, 2017

PEDRO ANTE EL JUEZ

-Aquí está el expediente. Pedro Fernández nacido en  Tequesquitengo estudió en y es hijo de… y de… Muy bien, supongo que tu asesor ya te habrá dicho porque estás aquí De acuerdo, pero antes de leerlo y dictar un veredicto me gustaría que me relatases tu propia vida. Él –refiriéndose al consejero- ya te habrá dicho que tienes derecho a callarte y  dejarle a él toda tu defensa, pero él  estará de acuerdo conmigo en que esos tecnicismos no son necesarios en este caso.
El defensor asintió.