1) Diríjase
al aeropuerto y coja el primer vuelo al paraíso tropical que más le apetezca.
Si es posible evite ir acompañado. Ya conseguirá compañía en su nuevo destino.
2) Si
su economía y/o trabajo no le permiten
optar por la solución 1 y ni siquiera puede huir de la ciudad en la que vive,
deberá tomar las siguientes medidas complementarias:
a)
Hacer compras de emergencia en la segunda
quincena del mes de noviembre. Si llegado el 6 de diciembre día del puente de
la constitución, no ha realizado aun estas compras no podrá ir a los
establecimientos sin dejar de infectarse del virus navideño, amén de
arriesgarse a morir en una estampida humana fruto de la histeria consumista de
estas fechas.
b)
Además de la comida, deberá almacenar grandes
cantidades de películas y libros para no
caer en la tentación de ver un programa especial de Navidad o cualquiera de las
películas sobre la materia que se difundirán en esos días. Tenga en cuenta que
la televisión y cualquier medio de comunicación en general difunde a través de
los satélites y las ondas el virus navideño. Invente cualquier excusa para
librarse de la maléfica comida de empresa en la que se obliga a los
trabajadores a cebarse cual ganado manso y cuyo único fin es acentuar el odio y
la división existente entre los comensales. No es casualidad que los de
recursos humanos se sienten al lado de sus compañeros de sección y así
sucesivamente hasta recorrer todo el organigrama de la empresa. De esta forma, se
ahorrará el sentimiento de culpa por la fuerte ingesta de comida así como una
buena resaca al día siguiente por beber mucho alcohol.