Tuesday, June 20, 2017

ELOGIO DE LA SERPIENTE

Muchos me odian. Querrían volver a un pasado que sólo es idílico en sus cabezas. Y, sin embargo, yo los liberé o al menos eso intenté. Me odian porque les han vendido un cuento en el que todo era dicha, amor y armonía a condición de someterse al amo y retribuirlo de la mejor manera posible. A mayor agrado del amo mejor trato del esclavo. Dicha competitividad fomentada interesadamente provocó, años más tarde, que un hermano matara a otro. Sin embargo, yo recuerdo esa tierra de maná y leche quemada de manera distinta. Todo era mansedumbre y miedo. Ninguno de aquellos seres que habitaban aquellos lares se consideraba digno de vivir per se; de tal manera que si el amo lo hubiese dispuesto ellos habrían inclinado su cerviz gozosos de ser elegidos para el sacrificio. No faltó, más adelante, un fanático que colocara a su propio hijo en el ara para ejecutarlo con su propia mano. Afortunadamente, el patrón tuvo un gesto misericordioso en aquella piedra y paró el brazo ejecutor del infanticida. Como dije, la única labor de los siervos era la de obedecer y creían que en eso consistía la felicidad. Lo peor es que, pasado el tiempo, persiste esa mentalidad zombie. Véase sino los militares aferrados a sus cadenas de mando. 
Todos me odian. Me llaman reptil y dicen que deberían haberme pisoteado en el fango. Incluso han hecho estatuas en las que una mujer me aplasta con su pie la cabeza inmisericordemente; ellos que proclaman el amor como máxima virtud. Y lo que es más. No los recuerdo tan afligidos cuando les di las llaves de sus grilletes. Por un breve momento se sintieron dueños de su destino, lo cual los llenó de esperanza hasta que el peso de la culpa heredada les hizo dar marcha atrás. Para animarlos a su liberación, tuve que estudiarlos con atención. Estaba claro que una rebelión en la granja sólo era posible en la cabeza de un autor de ciencia ficción. En el mundo real se necesitan humanos para encabezar una revolución. La mía empezó de la mano de una mujer a la que conocí desde su nacimiento. Supe desde el primer momento que ella sería mi aliada. Era más joven y curiosa que su padre. Tenía ese brillo interrogante en la mirada en busca de más respuestas y estaba claro que Adán era incapaz de satisfacerla. En realidad, apenas tuve que convencerla de nada. Ella misma ya estaba llegando a las mismas conclusiones que yo. Pero convencer a Adán de las ventajas del estudio sería algo más complejo. Había que apelar a su ambición. “Sabrás distinguir el bien del mal. Serás Dios” fueron las últimas palabras de ella para implicarlo en el motín. Ávido de poder, no dudo en masticar el fruto que ella le ofrecía. Inmediatamente se presentó el amo, inquirió y Adán, que había perdido su temporal aplomó acuso a Eva. Ella, no más valiente, me acuso a mí y así quedé maldito y desterrado para siempre. Supongo que me lo merezco por haber confiado en ellos, al igual que ellos se merecen el seguir siendo esclavos aunque el amo haya cambiado de nombre y forma a través de los siglos. Otros han intentado con el tiempo su propia rebelión, pero siempre han terminado derrotados. El caso más célebre fue el de un familiar del cacique que les enseñó a los humanos a curarse sus heridas y proveerse de calor en la intemperie, pero ese reformista que quería cambiar las cosas desde dentro, acabó atado a una piedra vigilado eternamente por un buitre deseoso de comerle el higado. Visto de esa manera, a mí no me fue tan mal, supongo. Las rebeliones sí han aportado cambios parciales, pero mi conclusion, al cabo de todos estos años de observación es que todos los levantiscos acaba o muertos o vendiéndose a los nuevos patrones que, en la actualidad, tienen la forma de un trozo de plástico rectangular y dorado. 

Monday, March 20, 2017

Prohibido quejarse por nimiedades

Voy a dejar de quejarme durante un mes.  Según sugieren un par de jóvenes en un artículo que leí, eso mejorará mi visión de la vida demostrándome cuán feliz soy en realidad y, quizá me muestre las personas tóxicas y negativas que hay a mi alrededor. Quizá la primera conclusión que saque con este experimento es que yo soy una persona tóxica, aunque para eso no necesito estar un mes sin quejarme; ya lo sé. En cualquier caso, para alguien como yo que considera que la vida es absurda en sí misma, no creo que este experimento me vaya a aportar nada. Pese a lo anterior, en la actualidad, considero que el hecho de haber nacido es una gran fortuna en si; un chiripazo, y ya solo por eso hay que intentar ser feliz, por más que nos compliquemos la vida nosotros mismos y los demás. Enfin, hoy a las 22:53 del 20 de marzo de 2017, nueve horas y media después de haber empezado la primavera comienzo mi campaña anti quejas gratuitas. Ya les iré contando.

21/3/2017
Se ha cumplido el primer día sin quejas superfluas. Es muy fácil cuando no tienes a tu jefe encima. El tiempo, eso sí, parece estirarse se vuelve largo, pero plácido al mismo tiempo. Mañana empieza la verdadera prueba de fuego. 

Friday, March 10, 2017

COMUNICADO A LA POBLACIÓN GENERAL


Madrid a 20 de noviembre 2112
Un año más, las historias bíblicas son pretexto para vándalos y seres sin escrúpulos que organizan todo tipo de desmanes para celebrar el nacimiento de un ser mitológico. Por ello, tal y como prometió este gobierno durante su campaña electoral, se ha decidido a tomar medidas con el fin de evitar las tradicionales desgracias ocasionadas en estas fechas y en aras de salvaguardar la salud mental y física de los ciudadanos:
1)     La ciudad quedará dividida en cuatro cuadrantes. Los habitantes de cada sección tendrán el derecho y la obligación de hacer sus compras en el fin de semana señalado por el gobierno  durante el mes decembrino. El que no haga acto de presencia en los centros comerciales en las fechas señaladas será consignado a las autoridades bajo el cargo de sabotaje a la economía local.

2)      El estrés que produce la difícil elección de regalos para los parientes quedará mitigado de la siguiente manera. Todos los centros comerciales pondrán a disposición de sus clientes cestas con regalos variopintos para todas las edades. Los obsequios que no le hagan falta siempre podrán ser empleados para regalo a otros familiares, mas no se podrán canjear. El kit de regalos conlleva, entre otras cosas inútiles, pistolas y municiones para los adultos; videojuegos, porros y alcohol para los adolescentes y jóvenes y muñecas y balones para los niños. En  conjunto cuesta 500 euros, pero si alguien quiere dejar más dinero tendrá todo el derecho y facilidades para hacerlo.

3)      Con el fin de evitar intoxicaciones de ingesta o etílicas, el menú de las cenas de  noche buena y noche vieja estará compuesto de: 1 langostino, 1 croqueta y un trozo de cordero, así como 1 mazapan ò un polvorón. Las bebidas, con el fin de evitar borracheras que deriven en pleitos y golpes, serán agua y una copa de vino. Para el menú de noche vieja se incluye una copa de cava pero se prohíbe terminantemente, reproducir el absurdo ritual de las uvas que tan solo ha producido, en los últimos años, muertes por asfixia.

4)      Cada ciudadano deberá cenar con sus propios familiares de sangre quedando de esta forma prohibida la asistencia a dichas reuniones de cuñados. Los nietos se repartirán equitativamente entre las casas de los padres de ella un año y, al siguiente en la casa de los padres de él. Quedan terminantemente prohibidas las fiestas de año nuevo que, como señalan todos los estudios, fomentan las infidelidades y rupturas matrimoniales.

5)      Quedan prohibidas las conversaciones sobre política, futbol y sexo durante las cenas antes mencionadas. Se podrá y deberá hablar del tiempo, del arte deconstructural y de la gastronomía nacional. Cualquier comentario hiriente que rebase los límites de la santa corrección política será castigado con penas de 2 a 10 años de cárcel, dependiendo de la gravedad del comentario. Igualmente se prohíbe emplear los belenes y demás adornos navideños como armas arrojadizas y fumar cigarros de tabaco será penalizado con el destierro eterno.

 El funcionamiento de farmacias, hospitales y medios de transporte quedará salvaguardado por miembros del ejército que no dudaran en ejecutar a los trabajadores alborotadores que pretendan reducir la sacrosanta productividad.


Debido a los bajos índices de participación, el culto en las iglesias, incluída la misa de gallo, sólo permanecerá abierto todos los días en las horas habituales.  

Sunday, March 05, 2017

VIAJE AL DESIERTO I

Fui un desastre como esposo:  vicioso e incapaz de procrear un hijo. Cuando digo vicioso no me refiero al sexo; nunca fui infiel. Pero el juego y el alcohol siempre me dominaron. Al final he podido controlarlos ambos. Lo cual no me impide gastar 10 euros semanales en apuestas del estado y, cuando algún colega se presta, cogerme una buena borrachera. Es en esas ocasiones cuando me doy cuenta de lo mucho que me odio. En realidad nunca debí casarme. Tan solo aporté dolor a Estela. Claro que no era mi intención. Yo la amaba y creía en esas chorradas del amor regenerador. Pero lo cierto es que la gente no cambia salvo cuando le ve las orejas al lobo como le pasó a mi padre tras su infarto que dejó de fumar tras 50 años.
Me ducho, me subo a mi coche y voy  a la oficina. Ahí empieza el infierno de cada día. Al principio es más bien agradable. Llego de los primeros, me sirvo una taza de café juego una partida de solitario y empiezo las llamadas. Durante las conversaciones, y para no aburrirme oyendo hilos musicales, voy jugando una partida de ajedrez cuando el jefe no está presente. Muchas veces también juego mientras oigo a los imbéciles de mis clientes. Prefiero el hilo musical. Al menos este no dice necedades. Tan sólo busca infructuosamente sentirme bien en ese espacio muerto que va de la recepcionista al jefe o jefa de marketing. Para ganarme medianamente bien mi sueldo tengo que hacer una  media de cien a ciento cincuenta llamadas al día. Ciento cincuenta repeticiones de la misma frase, ciento cincuenta chistes reducidos a uno sólo. Ciento cincuenta humillaciones para conseguir una oportunidad, pero eso no es lo peor. Esa es la mierda de baja estofa. Mi tormento queridos lectores empieza cuando llega una rata de origen austral que a sus cincuenta y cinco años se sigue creyendo joven. También cree que nadie se entera de sus teje manejes y que es el más listo de todos. Mis mejores sueños  son aquellos en los que lo machaco a puñetazos y no cansado de ello, me arrodillo sobre su sanguinolento cuerpo para arrancarle de una mordida a oreja. Cuando vuelvo a levantar mi cabeza, mi cuerpo entero y especialmente mi cara están bañados de sangre. Se trata de un acto purificador, un sacrificio propiciatorio en el que yo soy el sacerdote supremo. Finalmente, me levantó. Mi cara se ilumina en esas ensoñaciones, según me comentó una compañero que nunca supo en qué estaba pensado gracias a Dios.
En este momento estoy en la oficina haciéndome el pendejo. Hago como que trabajo para que mis jefes hagan como que me pagan. Obviamente no se trata de un ejercicio llevado hasta el último extremo en ninguno de los dos casos. Algo trabajo y algo me pagan. El acuerdo sería  de lo más satisfactorio si ambas partes nos conformáramos con esos mínimos, pero no podemos. La empresa necesita más para salir adelante al igual que yo. ¿Qué es lo que impide entonces que lleguemos a un acuerdo pro productividad? La desconfianza mutua supongo. El asco de conocernos desde hace 15 años. Llegará el día en que yo me canse y largue a otro lugar donde ciertamente cobraré más pero perderé ciertas licencias de facto que tengo ahora. También pudiera pasar que se hartaran de mí y me echaran a la puta calle. En cualquiera de los dos casos cambiaría mis patrones por simple deseo de supervivencia. Vivo aletargado en la convicción de que mi vida es inútil y nada de lo que haga le dará ese sentido perdido. En efecto, veinte años atrás tenía trazado el rumbo a seguir. Volverme maestro universitario para ganarme la vida y escribir mis relatos. El resto de mis grandilocuentes proyectos se completaba con viajar alrededor del mundo. De todas estas quimeras solo el viajar perdura. Hace 10 años que no tecleo texto alguno de ficción. La última vez fue una novela negra acerca de un alcohólico que veía los asesinatos de sus amigos, pero no recordaba con certeza como habían ocurrido los hechos salvo por pequeños flashazos que lo conducían a la solución a modo de hilos de Ariadna, para acabar descubriendo que él los había matado.
He seguido viajando a pesar de mi maltrecha economía, después del divorcio. Afortunadamente sigo gozando de la soledad en esas ocasiones. Y además el hecho de ya no deber fidelidad a nadie me permite conocer los encantos de cada país.

No obstante, las vacaciones para las que ahorro hasta el último centavo, tan solo son un remanso de paz en mi  absurda vida. Ha llegado el momento de no tener miedo a perderlo todo. Me voy al desierto. Me iré al desierto durante un mes. A un oasis y buscaré estar conmigo mismo. Nunca consigo estar solo así me encuentre en una habitación vacía. Tengo que hacer algo para no angustiarme. Ahora bien qué conseguiré con este viaje no lo sé, pero tengo que hacerlo.      

Friday, March 03, 2017

BAJO EL OJO DE LA BALA

Desde joven siempre me interesé en la política de mi país, a diferencia de mis amigos, que sólo querían hacer negocios o ser escritores, pintores y no sé qué otras mamadas. Mi carrera política fue meteórica y fructífera; de secretario técnico pasé en dos años a Subsecretario y, hace tres años, gracias a la elección de mi padrino como Presidente de la República de las Bananas, yo fui nombrado ministro del Interior, ¡con tan sólo 27 años de edad!
Sin embargo, el día del tercer informe presidencial, los militares dieron un golpe de Estado, asesinaron a los principales miembros del Gobierno civil y arrestaron a los burócratas de mayor y menor importancia. En menos de una hora controlaban la compañía de luz, agua, teléfonos, el aeropuerto internacional y la fuente de recursos más importante del país: la plantación y reserva nacional de plátanos.

Tuesday, February 28, 2017

CUENTO DICKENSIANO

Entré en la mansión  a través de una pequeña ventana a nivel de suelo, que aportaba una luz espectral al sótano del señor. Desafortunadamente la ventana se encontraba a más de 2 metros del suelo, por lo que tuve que emplear las baldas de una estantería a modo de escalera para llegar hasta abajo. Cometí la imprudencia de descender por la parte central de la estantería, en lugar de aprovechar ambos lados de la esquina para hacer un contrapeso. Iba a medio camino cuando sentí que el mueble se venía hacia mí. Afortunadamente, con mis 17 años de edad era bastante ágil y, antes de quedar sepultado bajo el peso de la estructura, di un salto felino para caer de pie, convenientemente, en una mesa de trabajo.
Sin embargo, las ollas y demás enseres culinarios alertaron a los moradores de la casa. Cuando volteé la cara, distinguí a escasos metros al mayordomo. Nuevamente brinqué y me encontré de frente, como por arte de magia, con una puerta que conducía a unas escaleras. Subí 3 pisos raudo y veloz siempre perseguido por el incansable sirviente. Cuando llegué al último piso, abrí la primera puerta a mi alcance que resultó ser la de la biblioteca. Curiosamente tenía una mesa de billar en el centro y a los lados muebles lleno libros que se veían a través de puertas enrejadas. Solo la pared del fondo estaba desnuda y en su centro se encontraba una ventana circular. Del lado derecho, también había una pequeña mesa con una lamparita encendida y, al lado, un sofá individual donde estaba sentado una persona vestida con una bata y que, al tiempo que leía, fumaba una pipa. Pareció no advertir mi presencia, pero cuando el mayordomo abrió la puerta, decidí no  arriesgar y correr a la ventana por el lado izquierdo.  Del otro lado del cristal, se distinguían las ramas de un árbol que, si lograba alcanzar; me permitiría descender al jardín con facilidad y recuperar la libertad. El mayordomo creyó que me tenía rodeado por lo que se detuvo un momento para recuperar el aliento, mientras veía como me acercaba a la ventana y la abría. Iba a saltar cuando, por pura intuición, me di cuenta de que me convenía más entregarme y aceptar mi castigo por muy desagradable que éste pudiese ser.

Thursday, February 23, 2017

DESDE MI OFICINA

Todos los días veo, desde mi ventana, las naves vacías del otro lado de la calle. Efecto de la crisis de los ricos que, como siempre, acabamos pagando los pobres. Veo el bareto de enfrente cuyo dueño tuvo que despedir a las rumanas de buen ver que tanto animaban a la clientela masculina. El puticlub de la izquierda ni siquiera se puede permitir unos neones en condiciones. La mitad de las letras nunca se iluminan. Menos mal que el nombre sólo consta de 4 letras. Unas calles más abajo se encuentra el centro empresarial de una poderosa empresa eléctrica,  hacia la espalda de la nave están los almacenes del gigante de la venta en internet, mientras que a un kilometro de distancia, camino hacia el otro pueblo está la cementera más poderosa del mundo y una empresa que construye toda clase de infraestructuras de enorme dimensiones; especialmente refinerías. Este es el escenario donde se desarrolla una tercera parte de mi vida. Lo único que me recuerda que existe un mundo más allá de esta selva de concreto son dos árboles mustios. Uno de ellos tienes unas hojas permanentemente cafés, pero no como si se tratara de un bello follaje otoñal, sino más bien dan una sensación de asco. En el otro árbol penden unas vainas que, en primavera desprenden unas bolitas que ensucian todo coche que se coloque debajo.  Lo único que me recuerda que existe la belleza en este mundo consiste en el cielo azul y despejado. Lástima que mi ventana no dé al oeste. Podría ver los atardeceres en invierno. Siempre me han llamado la atención. Quizá fue mi abuela quien me transmitió ese gusto. De pequeño recuerdo que una de sus diversiones, en Tequesquitengo, consistía en sentarse al borde la laguna y mirar al frente al caer el sol. Poco a poco, el firmamento se convertía en la paleta más variada que pudiera tener cualquier pintor. Predominaban los violetas y amarillos en un principio. Pero conforme pasaban los minutos el cielo se enrojecía por momentos como si un ángel se hubiese cortado la mano y sus gotas de sangre cayesen de las nubes.

                Afortunadamente, mi horario me permite salir de la oficina, cuando aún hay luz de día. Las pocas veces que he tenido que regresar a casa de noche, me he encontrado con un paraje hostil y abandonado en el que esperas que surja de entre las sombras un ladrón a cada paso; especialmente de alguna de las naves abandonadas. En cambio durante el día, fantaseo con la idea de saltar la valla y explorar esa zona en busca de tesoros ocultos. Me recuerda el descampado de en frente de mi casa. También me recuerda un edificio en construcción cuya obra estuvo parada durante años y al cual era bastante fácil acceder. De hecho más de una vez mi hermano y yo entramos a jugar en ese lugar pese al peligro que representaba encontrar en un décimo piso sin ninguna pared o barrera que pudiese impedir tu caída si esta se daba. Las alturas también me recuerdan aquellas noches en que Alejandro, su hermano Germán y yo, nos dedicábamos a lanzar globos de agua desde una duodécima planta a los escasos coches que pasaban. Afortunadamente nuestra puntería era pésima.
Los camiones y coches que pasan a toda velocidad rompen mi nostálgica evocación de mi infancia y me recuerdan que estoy encerrado en un espacio diminuto para malgastar unas horas de mi vida por un mísero salario. 

Tuesday, February 21, 2017

TIEMPO PRESTADO

Sabía que si volvía a beber moriría. Había conseguido con la ayuda de su ex esposa, aguantar todo un año sin probar siquiera una sola gota de alcohol. Antes, con tan sólo una cerveza se abría la garganta sin fondo que podía prolongar durante días la borrachera. Neto se encontraba en un dilema. Él, que en el último año buscaba en sus recorridos más cotidianos hacia el trabajo evitar las calles con tabernas porque, pese a ir en el coche, no podía sustraerse a sus encantos a la hora que fuera, tenía que tomar una decisión. Esa tarde se presentaba tenebrosa  ya que sus propios compañeros de oficina, sabedores de su problema con el alcohol, habían decidido organizarle una celebración por lo bien que se estaba portando. Sabía él que en esa fiesta correría el alcohol y por lo mismo, por el miedo que esto le producía, había pensado en no asistir. Empero, él no quería incomodar a sus compañeros haciéndoles el feo de no ir. Tampoco quería llevar a Cristina como apoyo, ya que le daba vergüenza presentarla en público por su gran ignorancia, así como por su excesiva frivolidad. De hecho, esa opción era impracticable porque no faltarían las lenguas malediciosas que dijeran que era ella quien lo mantenía a raya porque Neto era un mandilón, y eso sí que no podía soportarlo. Por otra parte, siempre le había costado decir no y de esa forma se había metido en numerosos problemas desde pequeño.
Todo había comenzado en Viena, años atrás. En aquella época, Neto era un joven diplomático que, pese a su corta edad, ya ejercía de Cónsul. Su esposa, Cristina, no lo había querido acompañar en el primer año de su estadía en Centroeuropa porque esperaba a su primer hijo y argumentaba que el desconocimiento del idioma podría ser una barrera  en caso de necesitar cualquier ayuda. Era un pretexto y Neto lo sabía, porque él dominaba el inglés, el alemán y el francés perfectamente. Sin embargo, conocía también a Cristina y sabía que ella, por más que repelara de su  propio país y ensalzara las virtudes de los del primer mundo cuando iban de vacaciones, no abandonaría jamás su tierra a la que paradójicamente consideraba el mejor sitio para vivir, sobre todo si se tenía dinero, como esperaba que Neto consiguiera en pocos años. Ella creía firmemente que él, tras engalanar su currículum con algunos puestos en diversos países, volvería para meterse de lleno en la grilla y conseguiría, por lo menos, un escaño de diputado con lo que podrían empezar a llevar el nivel de vida que les correspondía como gente “decente” que eran y empezar a chupar del erario público, como lo hacían todos. Eso sin contar, que, desde esa plataforma, podría conocer a importantes personas con las que luego hacer negocios o, ya de perdida, sacar jugosas comisiones en concepto de corruptelas. Sin embargo, Cristina no sabía que Neto despreciaba desde el fondo de su alma todo ese mundo y que de ninguna manera deseaba estar en un cargo en el que fuera el centro de atención de todo el mundo; quería desempeñar un discreto puesto secundario. Él amaba su trabajo y su mayor aspiración, en sus sueños, era ocupar el puesto de embajador ante la ONU. Sin embargo,  pese a que por sus conocimientos, capacidades y contactos, ese sueño era difícil pero realizable, lo cierto era que tenía tan pobre imagen de sí mismo que no se consideraba capaz de ello. Todo lo bueno que le había ocurrido en sus treinta y tantos años de vida, incluso su matrimonio, era siempre, desde su perspectiva, un exceso generoso de la vida para con él. Nunca se merecía las cosas buenas a diferencia de las malas, que siempre eran producto de sus errores y meteduras de pata. Le gustaba atormentarse mentalmente de vez en cuando.

Sunday, February 19, 2017

VACACIONES

Cierro los ojos y mezo mis cabellos. El mundo desaparece. Al menos eso quisiera. Desfilan ante mi callejuelas escondidas  a las que se accede entre portales, mientras una fina lluvia traiciona el estereotipo veraniego de Praga. Brujas de puentes y encantos, soledades empedradas que devuelven la paz, mientras a pocos pasos manadas de Canons y Nikons buscan atrapar el ahora cuando ya es ayer. La ansiedad por vivir y ver es insoportable. Disponemos de treinta días de libertad antes de volver al redil y queremos abarcar la belleza del mundo, pues sabemos que difícilmente volveremos a tener esa oportunidad. Sí, a lo lejos está la tierra prometida en la que ya no tendremos que madrugar, ni agachar la cabeza y mucho menos convertirnos en robots durante 8 horas al día, los afortunados. Un lugar donde ya no habrá que mantener nuestro futuro y podremos volver a iniciar como cuando éramos novios. Mas se trata de un engaño; un falso oasis en el desierto de nuestra mediocridad. El lugar existe aún, es cierto, pero cuando lleguemos a él estaremos débiles y ya no tendremos medios. Es la zanahoria que nos ponen frente a nuestros ojos para evitar que renunciemos a todo. Solo queda un refugio. Tus labios.

Saturday, February 18, 2017

PEDRO ANTE EL JUEZ

-Aquí está el expediente. Pedro Fernández nacido en  Tequesquitengo estudió en y es hijo de… y de… Muy bien, supongo que tu asesor ya te habrá dicho porque estás aquí De acuerdo, pero antes de leerlo y dictar un veredicto me gustaría que me relatases tu propia vida. Él –refiriéndose al consejero- ya te habrá dicho que tienes derecho a callarte y  dejarle a él toda tu defensa, pero él  estará de acuerdo conmigo en que esos tecnicismos no son necesarios en este caso.
El defensor asintió. 

Wednesday, February 15, 2017

EL MURO

A lo largo de los siglos, esta lombriz gigantesca de dimensiones variables siempre ha ofrecido seguridad a su entorno o, al menos eso es  lo que les hace creer a los habitantes de un país para que le den alimentos y la consientan. Algunos de estos especímenes se han vuelto mitológicos como fue el caso de la especie troyana en la antigüedad que habría nacido con ayudas divinas. Otras, a su contacto con el ardiente sol,  adquirieron una belleza única mezclando varios colores como ocurrió en Ishtar. El más longevo y largo de estos animales es, definitivamente, el que vive en China. Fue llevado ahí por un emperador paranoico que, para afianzar su seguridad personal, creo un ejército de piedra. Sin embargo, la historia es clara en ese sentido, Troya, Ishtar y desde luego China no consiguieron impedir la invasión de sus países, pese a amamantar esas bestias. Los holandeses han alimentado históricamente una subespecie que los protege de las aguas marítimas. No obstante, quizá porque conocían la historia de los otros pueblos, no han dudado en matar a su lombriz anfibia en diversas ocasiones para enfrentarse a sus enemigos con la bravura de las aguas revueltas. Otro de los gusanos célebres fue el de Berlín, producto del miedo por la libertad. Finalmente, Los israelitas han pasado de lombrices y han decidido alimentar una boa constrictor con la esperanza de que algún día asfixie a los palestinos.

Sin embargo, la leyenda protectora del muro perdura a través de los siglos, independientemente de los hechos. Incluso se ha conseguido en algunos lugares, a través de la manipulación genética, crear lombrices con púas que hieren y envenenan a aquellos incautos que buscan saltar a través de ellas. En los años noventa, Clinton crió su propia lombriz. De forma callada le dio de comer hasta que esta cubrió un tercio de la frontera mexicano-americana.  En aquel momento nadie protestó. Con la llegada al poder del trompaitor feroz, ésta situación ha cambiado radicalmente. Él pretende cebar al bicho hasta que cubra la distancia de 3000 kilometros y amenaza con imponer sanciones a México para pagar los gastos de alimentación del muro. Otro de los atributos mágicos que se le atribuyen al muro es que, tras su creación se volverá a una arcadia perdida donde reinará el amor y el bienestar. Poco importa a los simpatizantes del bicho que esa utopía solo existía entre la especie blanca. Los días pasan y el bicho crece kilometro a kilometro, mas el ansiado paraíso no arriba. 

Tuesday, February 14, 2017

OLIVER & BENJI 2011

Ahí estaba. Parado con esa cara de imbécil que se le queda a cualquiera que ha perdido su cartera. Revisaba una y otra vez el contenido de su mini mochila decathlon y palpaba todo su cuerpo, pero de sobra sabía que ésta no aparecería. Estaba en un gran apuro. Había perdido su dinero y la tarjeta asociada a la cuenta de su padre que éste recién le había sacado para celebrar sus 14 años y para emergencias. También se había dejado ahí su DNI. Si un policía le pedía su documentación acabaría en comisaría teniendo que llamar a su padre para que lo rescatase.  Y claro, al conocer el motivo de su detención, no dejaría de reprocharle su falta de atención. Probablemente le cancelaría la cuenta en vista de que aun no estaba preparado para asumir esa responsabilidad y, como colofón, seguramente le castigaría prohibiéndole ir a la playa con Luciana y los padres de ésta. Llevaba todo el año esperando este viaje. La playa en sí no le interesaba tanto como el hecho de que iba a estar con ella todo el tiempo. Hacía unas semanas, Luciana lo había invitado y aunque formalmente ella no había cancelado nada, Fabián no sabía si seguía estando invitado luego que ella se disgustara con él. Por eso era tan importante el encuentro de ese día.

Saturday, February 11, 2017

EUROPA

Nació en una tierra bañada de sol y desde muy pequeña mostró grandes aptitudes para el estudio. Siendo aun moza fue secuestrada a lomos de un toro y violada. A partir de ahí su alma se emponzoñó. Otros quisieron seguir el ejemplo del sátiro, más ninguno volvió a mancillar su cuerpo.  Siguió fomentando sus estudios y sus descubrimientos cambiaron el mundo para bien, especialmente en ciencias y todo tipo de disciplinas artísticas. Sin embargo, decidió dominar y humillar a todo hombre que se pusiese a tiro. Para ello empleaba desde la fuerza bruta hasta la astucia, el comercio y, por supuesto, la seducción. Lograr sus objetivos conllevó el mudarse varias veces. Primero hacia el este, de donde vino su primera gran conquista  y, posteriormente, al norte para acabar refugiándose en las islas británicas tras una breve estadía en Francia y unas mucho mayores en España e Italia. Todo le iba bien a Europa. Dominaba a hombres de todos los continentes y las riquezas que estos le aportaban eran innumerables. No obstante, en una época de revoluciones, aquellos que inclinaban su cerviz a su paso oyeron palabras que involuntariamente se le escapaban, como si de un acceso de tos se tratara, tales como libertad, fraternidad e igualdad.  Lejos de entender que se trataba de una molestia, los esclavos pensaron que ella les mandaba un mensaje subliminal para que, de una vez por todas, asumiesen el control de sus vidas. Por supuesto  quiso retenerlos, pero finalmente tuvo que darles algunas libertades aunque, claro está, ella controlaba aún sus bolsillos y los manipulaba unos contra otros a su antojo. Finalmente llegó su decadencia en forma de un cáncer virulento de 4 años que, tras desaparecer durante 22, volvió con mayor rabia para permanecer otros 6 años. En ambas ocasiones, un hijo bastardo norteamericano la salvó de morir, pero estas enfermedades no solo la hicieron perder su dominio sobre los hombres africanos, los últimos a los que dominaba a su antojo, sino que la volvieron completamente dependiente de su hijastro quien, a su vez, ha retomado el negocio familiar de manera más refinada aún si cabe. Sin embargo, ella supo sacar provecho de que el nuevo villano fuese su hijastro. Mientras, ella se reponía de sus dolores y adquiría una armonía uniforme al tiempo que se hermanaba  de palabra con sus antiguos súbditos. Parecía la fortuna le volvería. No obstante un día sintió un enorme dolor en la ingle que acabó en la amputación de la pierna. Cuando aún estaba convaleciente su hijastro enloqueció y la abandonó. Ahora, la vetusta Europa vaga, bastón en mano, por las calles a altas horas de la noche donde lamenta su grandeza perdida 

Wednesday, February 08, 2017

JAN BREWER

Nuevamente las bestias que se internan de manera ilegal en los Estados Unidos pasan a ser la séptima plaga del desierto, aunque en esta ocasión el escenario apocalíptico sea Arizona y no Egipto. Como no podía ser de otra manera, ella mantiene una relación simbiótica con el temido Joe Arpaio y de hecho es de destacar que vivió sus primeros años en el tristemente famoso condado de Maricoca al igual que el temible dragón. Si el primero es el azote de los que cruzan la frontera, ella es la que le da munición legal al primero para justificar sus excesos. Pertenece esta política a la familia de los ofidios y como todos estos reptíles, muda su piel varias veces al cabo de una vida.  Su atributo más importante radica en su lengua viperina capáz de envenenar de cizaña el alma de miles con un solo discurso. Igualmente, le es muy fácil ocultarse de sus enemigos a través de su reptar por las arenas del desierto, de tal manera que cuando la víctima quiere darse cuenta, la brewer Ophidia ya le clavó sus colmillos. Si en 1994 Pete Wilson había promovido una ley que dejaba a los ilegales en una situación similar a los judíos en la Alemania nazi de los años 30, ya que la ley 187 les quitaba el derecho a cualquier atención médica y a la educación pública de sus hijos, Jan Brewer ha decidido criminalizar el sueño por tener una vida mejor de cualquier espalda mojada, ya sea que cruce a nado el río o en el interior del estómago del pollero. La ley SB1070 permite que cualquier ser del que se sospeche que no pertenece a la fauna local  sea detenido y se considerará un delito contratar, albergar o transportar a un sin papeles. En ese sentido también nos recuerda a la defenestrada 187 que obligaba a los doctores a denunciar a los pacientes que creyesen ilegales como si el hecho de salvar vidas no fuese suficiente trabajo como para encima hacer las labores la migra. Con la ley SB1070 se dará la paradoja de que las autoridades molesten a un ser legal de tez oscura y, en cambio, se deje en total libertad a un ilegal centroeuropeo que esté a su lado por no creerlo ilegal dados su rasgos físicos. Cabe destacar que en ambos casos, las leyes fueron promulgadas en vísperas de unas elecciones. En el caso de Pete Wilson la 187 le sirvió para hacerse reelegir Gobernador de California, mientras que la gobernadora interina de Arizona Jan Brewer, espera superar a sus contrincantes republicanos en las contiendas primarias de su partido utilizando el odio racial como arma electorera.

Tuesday, February 07, 2017

LOS SEMILEGALES

Una de las peores trampas del destino que se le pueden presentar a cualquier turista fuera de su país es la de convertirse, sin saberlo, en un semilegal. Cuando estuve en El Paso, Texas, casi me sucedió ese fenómeno. Había ido al XIV Simposio Sobre El Teatro del Siglo de oro y, después de leer mi ponencia sobre “Ilusión o engaño en el desenlace de El perro del hortelano”, tomé un taxi para ir al aeropuerto, desde donde pretendía volar a Phoenix. En el camino me puse a platicar con el taxista, quien me hizo notar que me faltaba el permiso de las 25 millas para poder ir a Arizona. Por más que le mostré mi visa norteamericana de diez años, él insistía en la necesidad de aquel documento.
- No bato, you need the papers pa’ ir a Phoenix - me dijo en el más puro y castizo spanglish.
Sin embargo, al ver mi preocupación porque ya no podía tramitar el permiso -mi avión salía en una hora-, adoptó otra actitud y agregó:
- Your problem is very big, pero no se preocupe. Si sigue mis consejos no tendrá any problem. Ahí donde lo voy a dejar, usted va a caminar all straight hasta el airport y, una vez dentro, continúe hasta llegar a las escaleras mecánicas. Ya estando arriba doble a la right hasta llegar al check point de las maletas; deposite su equipaje en la banda rodante. Cruce el detector de metales y recoja sus bultos para seguir caminando hasta llegar a la oficina de la Southwest, donde entregará su boleto y esperará a que anuncien la salida de su vuelo. Pero sobre todo, durante toda su estancia en el airport, nunca hable, nunca se detenga: be cool and don’t talk!
Al llegar al airport -aeropuerto, perdón-, seguí las instrucciones del taxista y me convertí, en menos de dos horas, en un semilegal. En mi caso tuve la suerte de enterarme a tiempo de mi nueva condición, porque si no habría mostrado dócilmente (como suelen hacer los semilegales que creen ser legales) mis papeles en el puesto de revisión  y no hubiera podido seguir mi ruta. Sin embargo, una vez que estuve dentro del avión, empecé a sentir que mis orejas se hacían más perceptivas a cualquier ruido y noté el nacimiento de una protuberancia en mi nuca que me permitía ver todo lo que pasaba a mis espaldas sin que me voltease.
- That’s normal. En unas cuantas horas se acostumbrará   -me dijo el chicano que estaba sentado a mi lado.
Finalmente llegué a Phoenix y, al día siguiente, Enrique y yo emprendimos el tan ansiado viaje al Gran Cañón. Desafortunadamente, el viaje fue un total fracaso, pues una tormenta de nieve nos impidió pasar de Flagstaff. Al regresar a México, ya curado de la mutación producida por la ambigüedad de tener mis papeles sin tenerlos, me sentí como un cronopio.
Empero existen otras clases de semilegales en este mundo, los conscientes. Estos seres saben que no han tramitado toda la documentación necesaria para poder vivir en otro país y, a pesar de los problemas que esto les pudiera contraer, ellos buscan permanecer en este estado físico y espiritual, conocido como la semilegalidad, para evitar tener que afrontar otros obstáculos llamados impuestos, mili, etc...
Tal fue el caso de Jaanitcioo Lumbrerap; él había ido a estudiar un doctorado en literatura hispanoamericana a España -como buen semilegal que era, él tenía un gusto más exquisito que el común de los inmigrantes y, en vez de poner sus ojos en los Estados Unidos, pensó en hacer las Europas-.  Poseía la doble nacionalidad, pero nunca tramitó su D.N.I., ya que en caso de hacerlo, sería llamado a filas por el ejército español. De tal suerte inició sus estudios y, al mismo tiempo, buscaba un trabajo que le permitiese sobrevivir, pues el dinero de sus padres -un semilegal siempre cuenta con el apoyo familiar-, no sería eterno. Desafortunadamente no pudo conseguir trabajo por falta de la documentación necesaria. Es decir, como no tenía D.N.I., le era imposible tramitar su N.I.F., y sin este papel todas las puertas del reducido mercado laboral se le cerraban.

El mes pasado apareció la noticia de su muerte por inanición. El rotativo indicaba que, en medio de su mugroso cuarto se había encontrado un texto suyo que reflejaba la pérdida de su lucidez mental, ya que el texto pretendía ser una obra científica sobre seres inexistentes, que me fue entregado ayer. Lo extraño es que, si bien Jaanitcioo ya no recibía dinero de su familia, el podía comprar con su tarjeta American Express -esa que los semilegales siempre tienen para los casos de emergencia-, un boleto para regresar a México, pero no lo quiso hacer. Algunos dicen que tenía cuentas pendientes en su país, otros aseguraban que no había querido separarse de su novia, e incluso muchos afirmaban que ya no quería volver a México. La verdad nunca se supo.

Sunday, February 05, 2017

JOE ARPAIO

Tremenda cola de dragón, patas de 2 metros de diámetro y brazos pequeños son las señas de identidad de este monstruo mitológico, azote de inmigrantes y de los derechos humanos, animales y divinos. Nadie sabe a ciencia exacta de qué fecha datan sus primeros pasos en la tierra, pero todo el mundo es consciente de que su odio atávico hacia lo diferente proviene de la época neandertal.  Ninguna clemencia debe esperar aquel que cae en manos de la bestia. Como el gato que se divierte con el ratón antes de engullirlo, Joe Arpao encierra a sus enemigos en campos de concentración a la intemperie. Para distinguirlos mejor y debido a su cansada vista, el dinosaurio obliga a sus víctimas a vestir estrafalarias ropas cuyo color desmoraliza a sus portadores. Su mayor entretenimiento consiste en soltar bolas de fuego a baja altura que ciegan y dejan semiinconscientes a las víctimas, principalmente a las especies conocidas como wetbacks y balseros. En otras ocasiones, cuando hace mucho calor y pretende ser clemente, expulsa de su boca enormes gargajos que si bien refrescan a los cautivos también les deja un desagradable olor que les durará días y que delatará a cualquiera si intenta huir de su destino.
Finalmente, pasada la repulsión inicial, los reos deben aceptar la idea de que todo su alimento provendrá de los restos que deje la bestia así como de los pedazos que regurgite. La única escapatoria del inmigrante consiste en emprender una dolorosa retirada hacía su habitat de origen. Sólo en esos casos, el monstruo permite la huida y no se lo come.
Sabido es por todo el mundo que la zona depredadora de esa bestia es el condado de Maricoca, en el estado de Arizona. Sin embargo, la fascinación que ejerce este animal de la prehistoria ha provocado que numerosos arqueólogos europeos busquen en sus propios países especímenes similares que ataquen a las aves invasoras provenientes de Rumanía.
En ese sentido Italia y Francia parecen haber encontrado bestias de similares proporciones a las que, no obstante por la ceguera de unos cuantos funcionarios de la Unión Europea, éstas no pueden desempeñar todas sus aptitudes de cacería.

Friday, February 03, 2017

PARA UN NUEVO BESTIARIO CHICANO. TROMPAITOR

Del fondo de las cloacas ha surgido un terrorífico monstruo fruto de un experimento que combina dinero y fanatismo. Cual elefante entrando en cacharrería Trompaitor destruye todo lo que hay a su paso. En ese sentido, se parece mucho al rinoceronte descrito por Ionesco y, al igual que este último, su locura es contagiosa. Ataca con furia ciega sin reflexionar antes.  Su trompa mide varios kilómetros y no deja de repetir todo el día sus barritos llenos de odio cuyo eco se reproduce  en todo el planeta durante las 24 horas del día. Ha conseguido reproducirse en territorio europeo, desde las islas británicas hasta las antiguas repúblicas comunistas pasando por Francia. Uno de los aspectos más interesantes  de esta  bestia es su impredecibilidad, ya que ni siquiera aquellas especies con las que mantiene buenas relaciones, están libres de recibir un buen pisotón de cientos de kilos. Sin embargo, el trompaitor dedica la mayor parte de su tiempo a cazar al inmigrante; su enemigo natural. Con sus kilométricos cuernos de marfil suele arrinconar a su víctima para luego atraparla con su trompa y finalmente, dado que este monstruo es el resultado de la mezcla de un paquidermo con un caimán, descuartizarla con su larga y afilada dentadura. Pobre de aquel que caiga en sus garras. Trompaitor apenas ha iniciado su recorrido en la sabana mundial y ya todas las especies conocidas buscan pasar inadvertidas a su paso temerosas. Muy pocos se atreven a plantarle cara a esta inmensa mole de proporciones diabólicas. Algunos zoólogos temen que Trompaitor pueda contribuir a la desaparición de varias especies. Sólo el tiempo lo dirá.

Thursday, February 02, 2017

CIUDADANOS Y POPULARES INSULTAN A MÉXICO EN EL CONSISTORIO DE MADRID

Hace unos años, cuando aún existía la lacra terrorista de ETA, se solía decir con gran acierto que ante el terrorismo no podía existir la equidistancia. No se podía tratar de igual manera a un gobierno electo por el pueblo y a un grupo de asesinos que defendían sus ideas matando a inocentes, Se decía  que había que condenar el terrorismo  de manera firme y aquellos partidos que no lo hicieron fueron justamente ilegalizados.
 Ayer tuvo lugar, en el consistorio de Madrid, la votación de una iniciativa de Ahora Madrid en contra de la política migratoria de Donald Trump y, particularmente, contra el muro que erigirá en los próximos años. La iniciativa fue aprobada con los votos de Ahora Madrid y el PSOE, así como con el valiente voto del edil José Luis Moreno que contravino las órdenes de su jefa de filas Esperanza Aguirre. Ninguno de los ediles de Ciudadanos desobedeció a Begoña Villacís.  Al igual que en el caso antes mencionado, no se puede mantener una postura neutral ante las políticas migratorias del sr. Trump. Con esta decisión ambos grupos, PP y C’s apoyaron de facto al presidente Trump en su decisión de hacer un muro a lo largo de la frontera mexicano-estadounidense y su aún más desquiciada idea de cobrarle las obras a México. Ante un salvaje que amenaza con invadir a su vecino sólo porque puede, que cuelga abruptamente su conversación con el primer ministro de un país aliado con el que siempre han mantenido buenas relaciones sólo porque éste le ha recordado la promesa de su antecesor de acoger a 1250 refugiados que se encuentran en Australia. Ante, en definitiva, un fascista, racista y machista no caben medias tintas. Con su decisión, los ediles  del PP y de Ciudadanos, excepción hecha del justo José Luis Moreno,  han insultado a 120 millones de mexicanos.    
   



Wednesday, February 01, 2017

Desandando los pasos del che (3a y última parte)

Aquella noche bailaron pegados horas enteras. Al día siguiente volvieron a quedar para ir al cine y el martes fueron juntos a conocer la iglesia de Santo Domingo. Al cabo de dos semanas, Enrique y Guadalupe ya eran novios, mientras que Cerillo y Alejandra, al cabo de un mes, no pasaban de primera base. Un día Cerillo se sinceró con Enrique:
-¿Qué estamos haciendo aquí?
-Divirtiéndonos un rato antes de continuar el viaje.
-Dijimos que estaríamos una semana y proseguiríamos el camino.
-Los planes están para cambiarlos
-No me jodas. Lo que te pasa es que Guadalupe te tiene sorbido el seso y ay se te olvidó el resto.
-Es cierto, compadre. Pienso pedirle matrimonio.
-¿Qué? ¿Estás leyendo las pendejadas que estás diciendo?  
 -¿Cuál es el problema? Es una muchacha recatada, hija de una importante familia de la región con tierras…Ni siquiera mi padre se opondrá.
-Y ¿qué será de tus estudios? ¿De tu carrera? ¿De tus deseos de viajar a Europa?¿Lo vas a dejar todo para convertirte en agricultor?
-Puedo ejercer tanto aquí como en el D.F. Es más, seguro que aquí me cuesta menos levantar mí despacho si me recomienda mi futuro suegro. Y en cuanto a lo de viajar, con la lana de mi familia política no tendré impedimento alguno para hacerlo.
- ¿Estás seguro de que Guadalupe no te ha entolbachado?
-No digas pendejadas.
-Bueno. Entonces ¿qué? ¿ya no quieres seguir el viaje?
-No es eso… es que…
-Déjalo. Está claro que no hay nada que discutir.
Cerillo, respiró hondo y cerró los ojos al tiempo que acercaba sus dedos pulgar e índice al tabique nasal. Al cabo de un tiempo, levantó su cabeza y dijo con resolución.

-Mira, Enrique, no voy a discutir contigo. Haz lo que quieras. Pasado mañana cojo mis bártulos y prosigo el viaje. Si quieres venir conmigo bien. Si te quieres quedar, te deseo la mejor de las suertes en tu empresa y que seas feliz. 
Pasaron los dos días acordados sin que Enrique y Cerillo volvieran a hablar. Finalmente llegó la mañana de la despedida.
-Buenas doña Rosenda, ha visto a Enrique –preguntó Cerillo.
-Sí. Me dijo que se iba a fumar un cigarro afuera y que ahora volvía.
Cerillo prefirió irlo a buscar para poder despedirse de él a solas.
Salió a la calle toda empedrada que reflejaba los rayos del sol matutino. Vio hacía ambas partes y no encontró a su amigo. No fue sino hasta el segundo vistazo que vislumbro una forma aun delgada a lo lejos, apoyada contra la pared y que resultó ser Enrique. Encaminó sus pasos hacía él lentamente. Era su amigo y quería despedirse como Dios manda. Sin rencores. Quizá nunca lo volvería a ver. Iba despacio, cómo pensando en las palabras justas que debería emplear. Enrique aún no lo había distinguido. De pronto sintió un fuerte empellón que casi lo saca de la acera. Apenas pudo ver con el rabillo del ojo al señor que con tan malos modales lo había rebasado. Por un momento pensó en buscarle bronca, pero sabía que debía respetar a sus mayores aunque éstos tuviesen tan mala educación como en el caso presente. Pero además, había otra cosa que le intrigaron desde que lo oteó ese breve instante. Sabía  que conocía a ese señor, pero ¿de qué? Por su parte, el hombre adulto seguía su marcha a grandes zancadas cual toro que se dirige al capote. No fue sino hasta que estuvo al lado de Enrique que detuvo el paso. Cuando le propinó a Enrique sendos bofetones, recordó a don Jacinto; el padre de su amigo.
-Se viene ahora mismo conmigo al D.F. Chamaco pendejo. Y tú también Cerillo.
- Ud. no me puede obligar. Soy mayor de edad y puedo ir a donde quiera.
-Tengo una orden del presidente de la república para que, si no quieres venir conmigo en coche, te lleven a rastras en un tren militar.

Cerillo demostró su inocencia y creyó íntegramente al progenitor de su amigo. Recordó entonces las 40 horas pasadas a la ida y optó por volver a México. Enrique, por su parte, ante el golpe de realismo patriarcal olvidó sus deseos de aventura e incluso dejó de pensar en su amada Guadalupe. Ahí se acabaron los sueños de recorrer el continente y realizar la futura revolución de ambos amigos. No obstante, ese día se salvó su amistad.  

Monday, January 30, 2017

EL SUPERVIVIENTE

De todas las personas que he conocido y conoceré en mi vida, ninguna me ha resultado tan fascinante como la de mi amigo Andrés; llamado así en homenaje al pueblo en el que nació. El municipio se encuentra ubicado en la zona montañosa de su estado natal. En él se firmaron unos acuerdos con la guerrilla que el gobierno nunca pretendió aplicar, pero que hicieron que el nombre del susodicho lugar fuera conocido en todo el mundo. Ahí estuvo viviendo hasta los cinco años y ahí también aprendió la lengua indígena, pese a que sus padres siempre se dirigían a él en español y preferían que no hablase el idioma de sus antepasados. Tantos siglos de humillaciones y desprecios, habían conseguido que los propios indígenas se avergonzasen de su pasado y buscasen adaptarse al mundo criollo, como forma de superación. Siguiendo esa misma lógica, posteriormente sus padres se habían instalado en la ciudad de los recoletos, a 3000 metros de altura.

Yo conocí a Andrés durante el servicio militar. La casualidad quiso que acabáramos en la misma compañía haciendo la formación el uno al lado del otro. Lo primero que me llamó la atención de él, fue su ingeniosa invención con la que se escapaba un fin de semana sí y otro también de la instrucción militar. El truco era sencillo, pero había que tener huevos para realizarlo. Si uno de los reclutas faltaba cinco veces sin justificación alguna, éste era expulsado automáticamente del cuerpo. Si no se tenía el servicio militar cumplido, no se podía uno sacar el pasaporte y viajar al extranjero. No sólo eso, en muchos trabajos era requisito obligatorio el tener dicha cartilla militar. Al cabo de dos meses de madrugar los sábados, comer la mierda de rancho que se nos ofrecía y aguantar a los prepotentes sargentos que se sentían generales de 4 estrellas, presenciamos cómo uno de nuestros compañeros era expulsado de filas por haber excedido el número de faltas. Nadie lo escoltó a la salida y menos aún lo retuvieron en la puerta. Ahí fue donde se le encendió el foco a Andrés. Todos los sábados se presentaba a las 7 y media en el cuartel y, después de que el sargento Gattica leyera la lista de la compañía, el emprendía sus pasos hacia la salida y cuando se le preguntaba su número en la fila y adónde iba, el daba el número del compañero expulsado y decía que se acababa de enterar que ya no podía seguir la instrucción. Cómo los guardias cambiaban cada  semana, casi siempre conseguía salir del cuartel. En cambio, nosotros, el resto de los mortales, nos pasábamos toda la mañana haciendo prácticas de marcha. Aprendíamos algo del plan DN-III para la defensa nacional en caso de desastres y, en general, nos aburríamos soberanamente. Por supuesto, había mucho envidioso que le tenía tirria por lo bien que Andrés se lo estaba pasando, pero nadie fue tan rastrero como para denunciarlo.

Saturday, January 28, 2017

Desandando los pasos del che (2a parte)

A partir de ahí empezó una estancia en la que los días se dividían en dos. Por la mañana, los jóvenes salían a conocer Chiapas, ya fueran las poblaciones indígenas de Tzinacantán o San Juan Chamula o parajes naturales. La visita  a las comunidades indígenas resultó todo un acontecimiento para los dos muchachos. No se podían tomar fotos, pues consideraban que les robaba el alma dicho acto. En esas poblaciones, el PRI siempre ganaba. Con el 100% de los votos. Aquel que no votase por el partido ya podía ir haciendo el petate y largarse. Por otra parte, al margen de los políticos electos “democráticamente”, existía un consejo de ancianos que se ocupaba de diversos aspectos de la  vida de la ciudad como los preparativos de las fiestas o, en algunos casos, la impartición de justicia. Lo mejor, sin embargo, estaba por venir. Dentro de la iglesia se podían ver las tradicionales imágenes de santos, pero también curanderos haciendo una limpia con una gallina a la que degollaban al final de la ceremonia: por supuesto, también estaba presente la botella de posch; bebida de indefinible pero muy elevada graduación alcohólica a la que de cuando en cando echaban un trago para luego escupirlo. El suelo estaba lleno de paja y había un fuerte olor a incienso. Cerillo consideraba la religión como una gran mentira para mantener al hombre asustado y, por ende manso. Alababa el hecho de que la revolución hubiese prohibido hablar de política a los curas ya que, según él, el estado no podía coexistir con la iglesia si esta tenía voz y voto. Por todo ello le gustó saber que en aquellas poblaciones no podían entrar los curas.
-Durante la guerra de castas –explicó Eustaquio, el tío segundo-, los curas apoyaron a los criollos. Por eso los indígenas les prohíben la entrada al pueblo y practican un sincretismo religioso, mezcla de la religión católica, mezcla de las creencias precolombinas.
Enrique, por su parte, también se las daba de ateo en aquel entonces, pero más que nada para escandalizar a sus compañeras de clase e ir a tono con la época. Años después, tras caerse de un risco a gran altura y salir completamente indemne del mar, sintió la voluntad divina y volvió a la fe. Sin embargo, en ninguno de los dos casos, tanto en su fase de ateo como en la de creyente mantuvo posición histérica alguna. Ni era un jacobino come curas ni fue nunca un convertidor de almas. Respetaba las creencias de cada uno.
En la segunda parte del día o más bien dicho en la noche, los jóvenes salían en busca de una fiesta. La primera vez se colaron directamente. Sabían por su primo segundo que en aquellos lugares donde oliera a pino, había una tarima para el baile recubierta de hojas de dicho árbol.  No obstante su primera incursión casi acaba mal cuando uno de los asistentes, ya borracho, se acercó a ellos y dijo en tono amenazador.
-¿Qué pasó capitalino? ¿Vienes a ver cómo nos divertimos?
-Sí. ¿Pasa algo? dijo Cerillo al que le encantaban las broncas.
-Además ¿quién los invitó?
Ante esa pregunta ambos muchachos se quedaron callados. La música de la tambora había desaparecido de pronto y se empezaba a formar un coro rodeándolos.
-Fui yo- dijo de pronto una hermosa muchacha que no conocían de nada. Son los primos de Esteban que están de visita.
- Y yo también –confesó la amiga de esta al tiempo que rodeaba el cuerpo de Cerillo.
La tambora volvió a tocar y, pese a que las explicaciones de las muchachas no eran muy creíbles.

Friday, January 27, 2017

Desandando los pasos del Che (1a parte)

Cerillo y Enrique habían decidido recorrer toda latinoamérica, emulando a su héroe el che Guevara, pero en sentido inverso. En realidad, la idea no había sido de ellos sino de su amigo Neto, quien también estaba estudiando la carrera de derecho en la UNAM. A la hora de la verdad, él se rajó. Peor para él pensaban los dos amigos. Ya lo lamentará cuando regresemos a México llenos de experiencias qué contar. Su objetivo era recorrer por cualquier medio los países del continente hasta llegar a la Patagonia y volver a tiempo para el inicio del curso escolar un año después. Por supuesto, tendrían que trabajar en lo que se presentase y ya verían donde dormirían.
La primera parte del recorrido ya estaba cubierta. Se irían en un tren de mercancías a San Cristóbal de Las Casas donde se quedarían en casa de unos tíos lejanos de Enrique descansando. De ahí partirían a Guatemala; el lugar donde propiamente empezaría la aventura. Las cuarenta horas del viaje; la mayor parte de pie o arrumbados en unos tablones incómodos, fueron el primer contratiempo en su nueva vida. Sin embargo, qué importaban unas cuantas incomodidades cuándo les esperaba las mujeres más bellas del continente, los lugares más recónditos y hermosos de la geografía latinoamericana y las aventuras más emocionantes.
Tan pronto llegaron, se dirigieron a la calle Simojovel donde residían sus tíos que regentaban un hotel. Enrique conocía la dirección de una antigua carta de felicitación que los tíos segundos habían mandado a su padre con motivo del nacimiento de su hermano Ernesto. Temía que se hubiesen mudado, pero estaba convencido de que no tendría problema alguno en encontrarlo si seguían en esta ciudad. Era en aquel entonces San Cristobal de las Casas, una pequeña población  de no más de 32 mil habitantes bastante aislada. La carretera que la comunicaba con la capital del estado era más que peligrosa; sobre todo a la bajada en que se podía ver el precipicio durante todo el camino. Además, aquellos que no estaban acostumbrados a este camino invariablemente terminaban mareándose. Las casas de dos techos y tejas rojas eran únicas en toda la república y todas las mañanas amanecía envuelta en una densa niebla. El clima a tres mil metros de altura, era de lo más variable. Tan pronto hacía sol se podía salir en camiseta, pero si una sola nube tapaba el astro, entonces era necesario ponerse un suéter. Eso sin contar con las constantes lluvias.
Lejos de levantar suspicacias, la llegada de los muchachos fue motivo de alborozo entre aquellos lejanos familiares. Querían conocer algunas de las maravillas naturales del Estado y por eso habían hecho tan largo viaje.
 -Me parece una decisión muy acertada. Ya va siendo hora de que este Estado deje de estar en el  último rincón de la patria. Con solo decirles que aquí no llegó la revolución. Ya veo que les parece que hablo en chino por la cara que han puesto. Lo que pasó es que un grupo de oligarcas se hicieron pasar por revolucionarios para hacer como que hacían, pero al final siguen habiendo grandes latifundios y los indígenas viven en condiciones miserables. Esa es la cruda realidad, muchachos.
-Tío, verá. El caso es que nos quisiéramos quedar un buen rato en el Estado y visitar todos los rincones, pero lo cierto es que no tenemos mucho dinero por lo que hemos pensado combinar nuestra visita con el trabajo para poder prolongarla. ¿No nos podría ayudar a conseguir algo?
-No sé que le enseñan en la Universidad, pero desde luego sí sé que pensaría mi primo si nos les ayudo en este trance. De trabajar nada. Yo les dejo para su visita y ya luego me ayudan un poco a hacer arreglos aquí en el hotel. ¿Juega?  
-Juega dijeron entusiasmados y al unísono los dos muchachos.

Wednesday, January 25, 2017

ENCUENTRO EN EL METRO


 Una estación de metro en Madrid. Un banco y un reloj al fondo en la pared más lejana al público. El fin del escenario marca el fin de la estación. Cada vez que supuestamente aparezca un tren se oirán los ruidos que éste produce al llegar a la estación y Nicasio verá a un lado y otro del escenario moviendo repetida y rápidamente la cabeza en busca de alguien. Nicasio lleva su atuendo de trabajo, camisa, pantalón y traje. Desde el principio se verá un reloj indicando las 12 y media de la noche. Pasarán un par de vagones antes de que él empiece a hablar y a lo largo de la escena se irán oyendo cada  

Nicasio.- (aparte) Ya estuvo que este huevón del Gerardo me volvió a dejar plantado. Si la verdad es que no es culpa suya. ¿Quién me manda hacerle caso? Siempre me hace lo mismo y yo de gilipollas voy y le hago caso. En fin será mejor que me vaya.
Se ve entrar por la derecha a Libertad apurada. Va vestida con ropa muy colorista, lleva los pelos en punta y carga un morral tipo marinero  al hombro. Mira a todos lados y finalmente se acerca Nicasio.

Libertad.- Perdona tío, ¿no has visto a un muchacho más o menos de tu altura, con cara de fumado, zapatillas Mike y el tatuaje del dragón de los caballeros del zodiaco en el brazo derecho?   
Nicasio.- No. Llevo media hora en la estación, esperando a un amigo y no he visto a nadie con esas pintas. Íbamos a ir a tomarnos unas chelas y divertirnos.
Libertad.- ¡Qué triste!
Nicasio.- ¿Qué?
Libertad.- Que tengas que beber para divertirte.
Nicasio.- (molesto) No todos tenemos la fortuna de vivir en paz con nosotros mismos como tú.
 Libertad.- (haciendo caso omiso del comentario) En todo caso no será muy amigo tuyo cuando te deja esperando de esta manera.
Nicasio.- (más molesto) ¿A ti qué te importa? Además, ¿dónde está tu amigo?
Libertad.- Perdóoon. No quería ofenderte. Qué susceptibilidad Dios mío.
Nicasio.-   Disculpa, no quise ser borde. Lo que pasa es que he tenido un mal día en la oficina. (a partir de aquí el ritmo de la voz irá creciendo hasta que, al final apenas se le entenderá) Perdimos la posibilidad de presentarnos a un jugoso contrato porque el hermano del jefe, que tiene coche de empresa, se le olvidó pasarme una multa. Como teníamos un adeudo con el ayuntamiento nos rechazaron nuestro proyecto. Y claro, ¿cómo yo soy el que me ocupo del papeleo y al otro estúpido no se le puede decir nada por ser quien es, pues entonces yo me llevé la bronca. (Con tono repipi) “Debías haber preguntado” me dijo el jefe, como si el comercial no fuera lo suficientemente grandecito como para venir a mi oficina y decirme “mira, me han pasado esta multa, págamelo por favor”. Y claro ahora ya está que me van a poner un expediente y seguro que me echan a la calle y…
Libertad.- (poniéndole la mano en el hombro. Él se echa hacia atrás instintivamente.) Tranquilo, tío. Estás muy estresado.

Monday, January 23, 2017

SAN AGUSTÍN EN LA SELVA

Ahí estaban, Chicharito, Quique, Cerillo, Jorge Pascal y Rafael Carreras  en medio de la selva, trabajando en la construcción de la presa de Malpaso. Salvo Carreras que era un arquitecto recién graduado y que trabajaba en la empresa de su futuro suegro, el resto; dos abogados, un cineasta en ciernes y un amante de la buena vida así como de las tallas en madera, no tenían nada que hacer ahí. De hecho sus trabajos no estaban claramente definidos y un día podían encargarse de la supervisión del material necesario como otro transportar nitroglicerina por unas carreteras fangosas, cuales personajes de El salario del miedo. La cosa se había planteado desde el primer momento como una travesura más, como cuando se iban de putas o se citaban con los del barrio de enfrente para agarrarse a trompadas. La más famosa de sus “travesuras”, por parte de Chicharito y Enrique, había sido participar en la destrucción de unos arcos gloriosos que cada gobernador de México había erigido en el centro de la ciudad para saludar el paso del presidente Miguel Alemán en su camino al congreso el día del informe de gobierno. Los arcos habían sido una solución ambigua que por una parte resaltaba el apoyo de los gobernadores al presidente sin comprometerse en sus deseos de reelegirse.  Aquella tarde y antes de que apareciera la policía, destruyeron entre estudiantes y oficinistas recién salidos del trabajo, tantos arcos que el recorrido del presidente tuvo que ser modificado. Solo diversión. Así veían esta aventura al corazón de la selva chiapaneca, como cuando acababan peleándose entre ellos, pero últimamente habían disminuido su ánimo boxístico. De hecho, fue Neto el primero en rajarse, no por falta de valor sino porque quedaba muy mal el llegar a su trabajo y ante el padre de su novia con la cara llena de moretones. Cerillo y su hermano lo criticaron abiertamente y buscaron picarle la cresta poniendo en duda su hombría, pero Chicharito y Enrique, que también empezaban a desarrollar su vida profesional, le dieron la razón al primero. Pero en el fondo había otro aliciente. Alejarse de sus respectivas familias. Ya habían cumplido con lo que se les había impuesto; estudiar una carrera que les permitiese ganarse la vida en lugar de cursar los estudios de sus respectivas vocaciones. Enrique y Chicharito estaban más interesados en la filosofía y la literatura, mientras que Cerillo había cursado todos sus estudios en una academia militar por imposición de su padre, un general de la revolución. En dicha escuela y dado su poco respeto por la autoridad, Cerillo se la vivía encarcelado un fin de semana sí y otro también. El fallecimiento prematuro de su padre lo liberó de tener que ingresar al ejército. Para todos ellos, este viaje venía a ser una declaración de independencia con respecto a sus progenitores que les habían impuesto el camino a seguir sin derecho a réplica.
Su único entretenimiento eran sus libros y el jugar alguna que otra partida de dominó. Cuando alguno de ellos tenía que ir a la población más cercana por avituallamientos el resto le hacían un listado de peticiones entre las que destacaba por encima de todo el tabaco. Jorge era el único que no se ajustaba a las necesidades generales y pedía cosas tan estrambóticas como lienzos y pinturas, pero eso sólo se conseguía en la capital del Estado y los viajes a aquella entidad eran menos frecuentes. Chicharito en alguna ocasión le cumplió el capricho para ver cómo tras darle los materiales, Jorge vaciaba los botes de pintura en el lienzo y luego empezaba a darle vueltas para impregnar toda la tela de la pintura.
-Han costado mucho dinero esas pinturas.
-Calla. Tú no entiendes la profundidad que adquiere el cuadro con esta técnica.
-Lo que sí entiendo es la profundidad del agujero que me ha provocado tu capricho en mi bolsillo.
-Ya te pagaré. Y ahora déjame que estoy creando  arte.
Por supuesto que el interpelado sabía que nunca volvería a ver su dinero dada la bien ganada fama de tacaño que tenía el futuro director de Cananea, pero estaban tan bien pagados que no valía la pena hacerse mala sangre.
Curiosamente, en su trato con los operarios fueron más influyentes ellos sobre la masa de trabajadores y quizá la construcción de esa presa haya sido la única del mundo en la que los trabajadores discutían, de vez en cuando, acerca de su libre albedrio aunque aplicado este a cuestiones muy terrenales. Contrariamente a lo que hubieran podido pensar originalmente, no había mucho entretenimiento en la selva por lo que sus libros eran su recurso de evasión. Sí el paisaje era imponente, pero como no se podían alejar mucho del campamento por temor a encontrarse con una serpiente, cocodrilo u ocelote, su espacio de acción era más bien reducido.  Las carcajadas que despertaban dichos libros, así como los debates acalorados entre Chicharito y Enrique sobre metafísica, despertaron el interés de los trabajadores sobre ese objeto en forma de ladrillo. Algunos se animaron humildemente a pedir prestados ejemplares y poco a poco fueron transmitiendo la fiebre lectora al resto, de tal forma que al final de la construcción la petición de libros a los avitualladores competía con la de los tabacos. Para Enrique y Chicharito, que ya antes de empezar el trabajo se veían como misioneros del siglo XVI aportando la civilización a esas tierras inhóspitas, esta demanda de conocimiento era todo un éxito.
Sin embargo, no todo fue diversión en la construcción de la presa. De hecho, cada semana había un muerto por la falta de seguridad en las obras.  Por supuesto aquellas medidas de seguridad le parecían absurdas al grupo de jóvenes universitarios que si bien no hacían las labores, más peligrosas, no estaban exentos de algún mal como les intentaba hacer ver el capataz cuando les exigía que se pusieran un casco. Ese mismo capataz acabaría muriendo al caerle encima una roca de grandes dimensiones tras una detonación. De nada le abría servido el casco.  Amén de los animales y las detonaciones había otro peligro mucho mayor; las bacterias. Se les había recomendado el uso de ciertas pastillas efervescentes que, al disolverse en el agua mataba todo bicho. Pero como también provocaba malestares estomacales, Chicharito decidió dejar de tomarla. Cuando se enfermó el médico del campamento acertó inmediatamente en el diagnóstico y el tratamiento a seguir, pero como éste era recién egresado y su pelo alborotado daba mala impresión para la época, Rafael decidió asegurarse y mandar a Chicharito a un médico de gran renombre en la capital del Estado. Ese fue el mayor error que cometió en su vida. El nuevo galeno despreció el criterio de su colega, creyendo que se trataba de otra enfermedad. Cuando se dieron cuenta del error Chicharito ya no tenía salvación posible. Su muerte acabó la expedición del grupo en la selva. Cerillo, que admiraba la gran sapiencia de sus dos amigos –Enrique y Chicharito- pese a costarle comprehensión de lo que hablaban, nunca perdonó a Rafael y siempre consideró que le había quitado un amigo. Enrique, por su parte, vio en esta tragedia la necesidad de madurar y decidió largarse a Francia a estudiar un doctorado para luego volver a México y dar clases en la Universidad. Jorge, por su parte, consiguió su primer trabajo de asistente de dirección por lo que regresó a la capital. Solo Rafael permaneció en Malpaso hasta el final de la construcción. Años más tarde volverían a reunirse el grupo, pero ya nada sería igual.

Thursday, January 19, 2017

LA MUERTE SÓLO COGE TRES VECES


Sergio volvía a casa como todos los viernes; cansado por trabajar en las mañanas y, en esta ocasión, abatido tras haber suspendido el examen de lógica en la Universidad. Encima, su novia lo había dejado plantado en la estación de metro en la que habían quedado. Sin embargo, no lo tomó a mal, pues sabía que las obligaciones de ella la retenían varias horas más de lo que quisiera. Pese a las adversidades, Sergio estaba contento porque ese día era Viernes y ante él se habría todo un fin de semana para el desenfreno etílico o sexual que le permitiría evadirse de su monótona rutina de vida.
Acababa de pasar los puestos ambulantes de comida donde algunas veces cenaba, atraído por el inigualable olor de los tacos callejeros. A pocos pasos se encontraba el edificio donde vivía. Por fuera daba la impresión de ser de clase media venido a menos, pero donde se podía vivir con comodidad. Al entrar, llamaban la atención sus pasamanos de hierro completamente llenos de rayajos, las escaleras sucias y, por último, las paredes llenas de desconchones como si se hubiese producido una balacera que hubiese comprendido todas las plantas. Por si fuera poco, la habitación de Sergio radicaba en el último piso. Se trataba de una minúscula habitación de azotea de quince metros cuadrados en el que tenía, por toda posesión, una cama, una mesita de noche, una estantería de libros y unas cuantas cajas en las que ponía algo de fruta y comida que debía comer con gran celeridad para que no se echase a perder. En realidad, Sergio odiaba esa morada, los escasos ingresos de la beca que le otorgara su Estado natal, los imprevisibles envíos de dinero de sus padres y lo que recibía por sus clases particulares no le permitían pagar nada más. Pero estaba convencido de que sólo estaría unos meses ahí. A través de sus nuevas amistades conseguiría un empleo en la representación de su Estado en la capital con lo que aumentaría sustancialmente sus ingresos.