Friday, December 26, 2008

II
El pasado domingo 21 de diciembre se cumplieron 500 días desde el principio de la crisis de las hipotecas subprime un 9 de agosto de 2007. Debido al hecho de que las empresas ya tenían hechos sus planes industriales hasta finales de año, en ese primer momento no se resintó con tanta virulencia sus efectos. Fueron como la guerra fantasma que vivieron franceses y alemanes en el invierno de 1939. Sabían que estaban en guerra, pero nadie pegaba un tiro. Sin embargo, a diferencia de aquella, lo que sí empezó desde el 2007 fue la inmensa hemorragia de dinero por parte de los bancos centrales mundiales con el fin de apuntalar la maltrecha confianza de los inversores y los bancos. Hasta ahora esas ingentes sumas poco o de nada han servido.
A partir de enero de 2008, la crisis financiera pasó a las empresas. Muchas de ellas reventaron sin más y, por supuesto, tampoco faltaron las que con el pretexto de la crisis han aprovechado la situación para sanear sus plantillas o directamente emprender su soñado viaje a la India o China donde los trabajadores trabajan más por mucho menos. En una ocasión, en una conferencia sobre inversión en la India, un destacado gerifalte de una empresa española implantada en diversos puntos del orbe inició su charla haciendo hincapie en el hecho de que una empresa no es una ONG. Hasta ahí bien. Lo que me pareció ridículo fue cuando quizo defender desde un punto de vista ético su implantación en la India. Según él, esta decisión permitía la subsistencias de las oficinas en España, a pesar del Estado de Bienestar (con mucho menos personal del que antes tenía se le olvidó mencionar). Incluso aseveró, en un alarde de política democrática empresarial que los trabajadores indios tenían tanto derecho como los españoles a currar. Lo cual es cierto, pero como dice el anuncio de la estrella de rock que desprecia el dinero en sus canciones, al tiempo que vive como un rey:”seamos sinceros”. A ese empresario le importan una mierda los trabajadores indios o españoles. Su empresa no es una ONG como él bien dijo y lo único que quiere, y es por lo que se le paga, es sacar mayores beneficios para sus accionistas y ahí se justifica toda su decisión.
Ahora bien, mientras que aceptemos este sistema en el que sólo el comercio está globalizado y en el que un puñado de hombres pueden organizar la peor crisis de la historia sin que no sólo no les pase nada sino que encima se pueden retirar a sus casas con fortunas astronómicas en concepto de jubilación, seguiremos viviendo crisis como la que hoy nos aqueja y el mundo seguirá siendo la pocilga en la que unos pocos viven como el cantante del anuncio mientras que una inmensa mayoría gana salarios de hambre. Pero, también seguirán despaurizándose el nivel de vida de los países ricos cuyos capitales y empresas seguirán emigrando hacia latitudes más benignas en materia de legislación laboral. En ese sentido, China y la India tan sólo están aplicando las leyes de mercado establecidas por Occidente y aprovechándose de que tienen cientos de millones de potenciales “esclavos”. En pocas palabras, con este sistema perdemos todos.